Inaugurado en Italia el santuario de la “Virgen del
Silencio” querido por Francisco
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| Gentileza-@FraEmilioAntenucci |
Entrevista a Fray
Antenucci, Rector del santuario: “En esta pandemia no estamos solos tenemos una
madre”.
“En la pandemia tenemos una Madre que nos cuida”, dijo
a Aleteia fraile Emiliano Antenucci, capuchino, rector del
santuario diocesano dedicado a la Virgen
María del Silencio, apenas inaugurado en la iglesia de San Francisco de
Asís, ubicada en Avezzano, municipio del territorio de la Provincia de
L’Aquila, en la región italiana de Abruzos.
El papa
Francisco ha dado la bendición para que peregrinos y fieles puedan dar culto público
a esta especial advocación mariana, cuyos dones son un modelo para realizar las obras
de misericordia en silencio, a escondidas, sin
vanagloriarse de nada, practicando el estilo de la discreción.
Fray
Antenucci considera que ‘La Virgen del Silencio’ puede inspirar a las personas
durante esta pandemia. “En primer lugar, todos sufrimos esta prueba mundial. El
silencio forzado durante la pandemia nos ha forzado a realizar un silencio
interior. La Virgen del Silencio es un signo de profecía contra la dictadura de
la sociedad del ruido, contra el chismorreo que existe en la Iglesia, y nos
hace escuchar la ‘brisa suave’, como decía el profeta Elía, es decir, la voz de
Dios en el silencio”.
«“El silencio nos llama a la confianza en la
vida, en Dios, en los otros, en nosotros mismos”, Fray Antenucci.»
Silencio para tener capacidad de escucha
El distanciamiento social obligatorio puede
también ser una tentación para el aislamiento y contaminar el alma de egoísmo,
individualismo y autoreferencialidad. Un antivirus es la escucha
activa que proviene del silencio. Precisamente, durante la
primera fase de confinamiento en Italia, en la Capilla de la Casa Santa Marta,
el papa Francisco ha invitado a valorizar la oportunidad que nos ofrece el
silencio de este período de pandemia: “En este tiempo hay tanto silencio. Incluso
se puede oír el silencio. Que este silencio, que es un poco nuevo en nuestros
hábitos, nos enseñe a escuchar, nos haga crecer en nuestra capacidad de
escucha” (21 de marzo 2020).
Distanciamiento social, pero no del corazón
El rector del nuevo santuario mariano afirma que “el distanciamiento social
nunca deberá ser un distanciamiento del alma y del corazón, por ende, éste
tiempo de prueba nos tiene que hacer renacer a una nueva humanidad. Necesitamos
de un nuevo modelo de cercanía social a imagen y semejanza de la ‘santísima
trinidad’: Dios está en las ‘relaciones’. Dios no es soledad infinita. Por eso, hoy
más que nunca es importante ser sociables y menos ‘social’ (la
relación exclusivamente dada en las redes sociales o el mundo virtual)”.
El silencio no es pasivo
El también autor del libro “El camino del
silencio”, producto de
una de sus inspiraciones que nacieron en los cursos del silencio dirigidos a
todos aquellos que desean escuchar la voz de Dios, explica que “María” con su
silencio se muestra como
una “madre laboriosa” y – como todas las mamás es madre de la vida – que
“cumple el objetivo de generar vida e hijos de paz. En una película vi algo muy
lindo. La definición de madre: ‘mamá es aquella que te protege del mal del
mundo’, por lo tanto, la Virgen es la madre en movimiento que nos protege del
mal que existe en el mundo causado también por nosotros los hombres y por el
ruido ensordecedor del mal”.
«“Cómo desearíamos que se renovara y
fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable
hábito del espíritu, tan necesario para nosotros, que estamos aturdidos por
tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y en extremo
agitada vida moderna”, San Pablo VI (5-01-1964).»
El silencio prepara a palabras esperanzadoras
“El silencio también produce palabras de
esperanza”, según el religioso Capuccino: “La
Virgen acompaña a aquellos que acogen el silencio en la búsqueda de palabras
auténticas, verdaderas, esperanzadoras y consoladoras. El silencio contra
las palabras malvadas, violentas, destructivas que son como piedras o
proyectiles contra las personas. Por ende, es un silencio en ausencia de
guerra”.
Refutar el lenguaje bélico
Fray Emiliano Antenucci destacó que el
silencio es el lenguaje de Dios y nos prepara para orar. Este, añadió, es un
tiempo de transformación y lamentó la propagación de un lenguaje bélico que contamina con el “virus
del miedo” y lo contrapone al silencio interior que
es antivirus que “restituye confianza en Dios, en la vida, en los demás y en
nosotros mismos”.
El silencio y sentido del
sacrificio
El silencio no es pasivo. Por el contrario,
recuerda el religioso que la acción de la Virgen y de la Sagrada Familia
Nazareth es activa y
en defensa de la vida. Fray Antenuncci citó el silencio de Nazaret que ha
descrito papa Pablo VI (5-01-1964) como la escuela donde “aprendemos a
observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y
misterioso” de la fe y del sacrificio.
«“El fruto del silencio es la oración. El fruto
de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el
servicio. El fruto del servicio es la paz” Teresa de Calcuta»
Silencio prepara el camino de la misericordia
En este momento tan complejo para la
humanidad, Fraile Antenucci lo destaca como una gran oportunidad para la
transformación. “Es un tiempo de misericordia y silencio”.
Claro, hay un silencio ensordecedor, el del luto. Pero también hay un silencio
del corazón. Como lo señala el papa Francisco, y que es ocasión para escuchar
la voz de Dios y, escuchando su voz, podemos también seguir el camino para
encontrar, después de la emergencia, un plan de resurrección.
Escuchar el lenguaje de Dios
“Escúchate a ti mismo, a Dios y a los
demás. El silencio asusta hoy que vivimos en esta dictadura del ruido. El
silencio es la verdad y, por lo tanto, el silencio es difícil. Pero el silencio
es el lenguaje de Dios. Es el camino que conduce, más
rápidamente, a la espiritualidad y la interioridad”, sostuvo el religioso. El silencio de Nazaret – decía Pablo VI –
es símbolo de “recogimiento” e
“interioridad” que prepara a estar “dispuestos a escuchar las buenas
inspiraciones y la doctrina de los verdaderos maestros”.
Distanciamiento social, sin perder comunión
El fraile capuchino invita a respetar las
normas restrictivas del distanciamiento social y
explorar nuevas formas de cercanía a pesar del uso del tapabocas o el barbijo.
“En la misa por ejemplo no podemos intercambiar el saludo de la paz con la
mano, pero podemos usar la mirada para enviar un gesto de paz. ¡Esto es
importante! Cultivar otras expresiones, pero jamás indiferencia en la mirada y en el
rostro, porque el hombre es un animal social, decía Aristóteles,
debemos esforzarnos por comunicar, dialogar y vivir en comunión”.
Santuario mariano abiertos en medio de la pandemia
“La cosa
interesante es que este santuario nace en la pandemia, por ende en los momentos
de crisis, de terremotos, de pruebas para la humanidad, las mamás vienen a
auxiliar a sus hijos. Varios
santuarios marianos han nacido después de grandes catástrofes para la
humanidad. La Virgen de la Salud en concomitancia con el
final de la peste, la Reina de la Victoria por la Batalla de Lepanto (1571), la Salus Popoli Romani (590 d.C.). Toda
la historia de la mariología nos enseña que las manifestaciones marianas se
presentan en momentos de crisis. Es un signo de cercanía de Dios con la
humanidad, tramite la madre, la Virgen María que no nos deja solos”.
Ícono de la Virgen del silencio
El año pasado, durante una audiencia
privada, Fraile Antenucci llevó al Pontífice la copia original del ícono de la
Virgen del silencio: la Madre de Dios lleva su dedo a los labios con un gesto
que nos invita a guardar silencio. Francisco también ha dado su bendición para
la apertura del Santuario mariano tras el peor momento de la pandemia en
Italia.
La apertura del
Santuario a la Virgen del Silencio ya trae sus primeros frutos, según padre
Antenucci. “Existen tantas gracias: muchas
personas se acercan a rezar y otras
se confiesan después de tantos años. El silencio es una llamada. La
Virgen invita a dejar atrás el torbellino de rumor del mundo y el primer
milagro que hace es el de la paz y de la alegría en el corazón”.
El silencio no es ausencia de Dios
El silencio no es ausencia de Dios, es Dios
que lo llena todo. “Quien cree no está solo, dice el papa
emérito Benedicto XVI, no estamos solos, no nos dejara
abandonados. No estamos a la merced de las pruebas y de las dificultades que
existen en el mundo. Hay una mamá”. Fray Antenucci recuerda que Madre
Teresa se presentaba siempre a los potentes de la tierra con una oración que
evocaba la paz en el silencio: “El fruto del
silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es
el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”.
Ary Waldir
Ramos Díaz
Fuente: Aleteia
