Uso
indefinido
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
otro día, unos minutos antes de comenzar la Eucaristía, una hermana sacó del
bolsillo una toallita para limpiarse las gafas.
Resulta
que se trataba de una toallita muy especial. Venía en un envoltorio cerrado
herméticamente, y desprendía un agradable olor a limpio.
La
hermana frotó los cristales de sus gafas, y, tras un instante de reflexión,
ofreció la toallita a la siguiente.
-En
el envase pone que no se puede reutilizar, que, en cuanto se seca, ya no
vale... ¡¡Pero no dice nada de que no se pueda aprovechar al máximo ese único
uso!!
Así,
la toallita fue pasando de mano en mano, de gafa en gafa... hasta que,
finalmente, me llegó a mí. Le di un buen repaso a la pantalla de la tablet, y
me dio lástima que no quedase nadie más... ¡¡todavía limpiaba estupendamente!!
Este
hecho me impresionó muchísimo. Si la hermana se hubiese quedado la toallita
solo para ella, sus gafas estarían muy limpias, pero la toallita se habría
secado sin haber sacado a la luz toda su fuerza.
Sí,
la toallita iba a secarse. La hermana no podía cambiar eso. Sin embargo, en sus
manos estaba compartirla o guardársela.
Al
igual que la toallita, nuestro tiempo en este mundo es limitado y, como ella,
cada uno de nosotros tenemos una serie de dones. Cristo los ha puesto en
nuestras manos, y ahora nos deja libres. Puedes elegir entre aprovecharlos solo
para ti... o llenar de luz la vida de los demás. Puedes limpiar solo tus
gafas... ¡o puedes hacer brillar todos los cristales de la Comunidad!
Jesucristo
ha abierto tu envoltorio, querida toallita. ¿Sabes qué significa eso? Que Él te
quiere aquí hoy. Si estás en este mundo, en este momento, es porque Cristo sabe
que es TU momento. Él te ha dado los dones y cualidades necesarios para cumplir
tu misión. Y Él confía en ti. Él apuesta por ti.
Hoy
el reto del amor es ponerse en manos de Cristo. ¡Deja que sea Él quien te
mueva, querida toallita! Pídele ojos para descubrir a quién puedes echar una
mano a lo largo del día. Estate disponible, ¡y conviértete en un instrumento de
Su amor! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
