El
Sínodo Especial para la Región Panamazónica continúa su trabajo: en la mañana
del sábado 12 de octubre, en presencia del Papa Francisco, se celebró la 7ª
Congregación General. Presentes en el Aula 175 Padres sinodales
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| El Papa con un grupo de indígenas y religiosas presentes en el Sínodo |
El
día en que la Iglesia recuerda a Nuestra Señora de Aparecida, el Aula del
Sínodo eleva un canto en honor a la Virgen, Patrona de Brasil, y le confía el
trabajo de la Asamblea. Así se abre la 7ª Congregación General del Sínodo
Panamazónico.
A
continuación, espacio para las intervenciones de los diferentes Padres
sinodales y de algunos de los auditores. Entre los temas que se examinan, el de
la educación integral, instrumento de integración y promoción de los pueblos
amazónicos: para el desarrollo sostenible, se subraya la necesidad de un acceso
equitativo a la información a través de la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad,
lejos de la cultura del descarte y cercanas a la cultura del encuentro. La
tarea de los educadores debe, por tanto, renovarse desde la perspectiva de la
evangelización para que esté a la altura de este gran desafío que es la
educación. De ahí la reflexión sobre la urgencia de un pacto educativo, desde
una perspectiva ecológica y en clave amazónica, para promover el "buen vivir",
el "buen convivir” y el "buen actuar".
Necesaria ciudadanía
ecológica
La
Amazonía es una región rica en diversidad, no sólo biológica, sino también
cultural: hoy en día, las comunidades que la habitan se ven amenazadas por la
expansión del llamado mundo "civilizado" que, en realidad, sólo
apunta a la explotación de los recursos naturales para capitalizar la riqueza.
Por el contrario, lo que se necesita es una educación integral que restablezca
la conexión entre el hombre y el medio ambiente, formando individuos capaces de
cuidar la casa común, en nombre de la solidaridad, la conciencia comunitaria y
la "ciudadanía ecológica". La ecología integral, se agrega, debe
formar parte de la forma de vivir en la Iglesia para el mundo.
El
tema de la Encíclica Laudato si debe ser tomado en serio, se reitera, porque
mientras el hombre busca la homologación forzada, Dios quiere una armonía de
diferencias. Y es precisamente de esto que la Amazonía es un modelo virtuoso,
en el sentido de que representa la unidad en la diversidad de su sistema
ecológico y de los pueblos que lo habitan. De ahí el llamado a no homologar,
excluir o dominar a los pueblos y a la Creación, para que no prevalezcan las
injusticias y la violencia, como el acaparamiento de tierras o las perforaciones
en áreas marinas protegidas.
El tema del trabajo y el
drama de la trata
En
un discurso, además, se aborda el tema de la interacción entre ecología y
trabajo, dos áreas que con demasiada frecuencia comparten dinámicas
tecnocráticas o de explotación. Por el contrario, se recuerda que es necesario
promover una teología de la Creación, para reconstruir una relación no
depredadora con la naturaleza.
El
tema del trabajo también se desarrolla en otra intervención que aborda el tema
del desempleo juvenil: es la primera y más grave forma de exclusión y
marginación de los jóvenes, se dice, con alarmantes situaciones de esclavitud
en los campos o en la ciudad, trágico también el drama del trabajo infantil. De
ahí la reflexión sobre la necesidad de promover los derechos de los
trabajadores, relanzando la economía solidaria, las bioeconomías locales y la
energía renovable. Todo esto considerando la prioridad del bien común sobre las
ganancias.
Otra
cuestión que se aborda es la trata de seres humanos, en todas sus facetas
dramáticas, incluida la prostitución, el trabajo forzoso y el tráfico de
órganos. Estamos hablando de delitos de lesa humanidad, se dice en el Aula, y
por eso se impone un nuevo imperativo moral, junto con un esfuerzo legislativo
internacional, para liberar a la sociedad de estos delitos.
El papel de las mujeres
Después
se vuelve a hablar del papel de las mujeres, que son muy activas en las
comunidades amazónicas y están dispuestas a compartir responsabilidades
pastorales con los sacerdotes. Se trata de una cuestión profunda que no se puede
eludir superficialmente, se afirma en el Aula. Por esta razón, en una
intervención se pide que de hecho las mujeres sean equiparadas a la misma
dignidad de los hombres en el ámbito de los ministerios no ordenados, visto que
muchas congregaciones religiosas femeninas han sido y siguen siendo verdaderas
heroínas de la Amazonía por el nacimiento de comunidades en diferentes partes
de la región.
Incluso
entre los auditores, varios de ellos se centran en la experiencia de la vida
consagrada en la Amazonía y en su compromiso para la promoción de las
vocaciones indígenas, respetuosas de las identidades individuales y verdadero
enriquecimiento para la espiritualidad de la Iglesia. En particular, se
reafirma el compromiso de las mujeres consagradas en las zonas suburbanas y la
versatilidad de su trabajo. De ahí la idea de un mayor reconocimiento y una
mayor valorización de la mujer consagrada, para que no caminen más
"detrás", sino "al lado", en la perspectiva de una
sinodalidad eclesial lejana al clericalismo.
El tema de las vocaciones
En
cuanto al tema de los viri probati, en el Aula se reflexiona acerca del por qué
faltan vocaciones y del por qué la Iglesia no es capaz de despertar nuevas
vocaciones. Una intervención propone iniciar experiencias locales de
ministerios temporales para hombres casados, con la condición de que sean
reconocidos y aprobados por el ordinario local y por la comunidad eclesial.
Otro orador sugiere la creación de una comisión panamazónica o regional para la
formación de futuros sacerdotes, con el fin de hacer frente a las
dificultades económicas de cada diócesis y a la falta de educadores. Por lo
tanto, se recordó la importancia del diaconado permanente.
Los migrantes no son
números
Los
Padres sinodales vuelven a hablar de migración: la Amazonia, de hecho, se
encuentra entre las regiones de América Latina con mayor movilidad nacional e
internacional. Por lo tanto, es central la llamada a no considerar al migrante
como un mero dato sociológico o político, sino como un lugar teológico para
reafirmar el compromiso de la Iglesia a favor de la justicia y del respeto de
los derechos humanos, en la búsqueda de un sistema económico justo y solidario.
Es necesaria una pastoral atenta a este tema, se subraya en el Aula, una
pastoral que no sea sólo una obra social, sino también y sobre todo espiritual,
capaz de llevar esperanza y de promover la verdadera integración de los
migrantes.
La tarea misionera de la
Iglesia y el desafío ecuménico
El
Aula del Sínodo se refiere también a la tarea misionera de la Iglesia en una
región como la Amazonia, donde viven unos 38 millones de personas, entre las
que se encuentran grupos de indígenas que se encuentran voluntariamente
aislados: también a ellos, se dice en el Aula, hay que llevarles la Palabra de
Dios, a través del lenguaje del amor y de la oración. Es necesario un
testimonio coherente, bello y capaz de atraer; que la Iglesia “en salida”,
kerigmática, educadora a la fe; que se ponga en diálogo, aprecie y valore a los
pueblos, fecundando sus culturas con riqueza evangélica. La misión de la
Iglesia también debe ser declinada en el ámbito ecuménico, se dice en el Aula,
a fin de promover juntos la tutela del medio ambiente, la defensa de los
derechos de los pueblos indígenas y el diálogo.
Auditores: La Amazonia no
es una mercancía. No al colonialismo
Al
cierre de la Congregación, la Sala da voz a algunos auditores: entre los temas
abordados, la delimitación y protección de los territorios indígenas, para que
no sean expropiados y saqueados en nombre de la minería o de las centrales
hidroeléctricas. La defensa de la tierra equivale a la defensa de la vida: por
lo tanto, los gobiernos locales deben poner fin a las injusticias contra los
pueblos nativos, que a menudo son discriminados o "puestos en
vitrina", y que no son considerados como una cultura viva, con sus propias
costumbres, lenguas y tradiciones.
También
la comunidad internacional debe tomar medidas concretas para poner fin a los
crímenes perpetrados contra los nativos de la Amazonía, porque esta región no
puede ser tratada como una mercancía. Que el cuidado de la casa común no sea
objeto de propaganda o de lucro, sino una verdadera salvaguardia de la
Creación, lejos del "colonialismo" económico, social y cultural que
quiere modernizar el territorio imponiendo modelos de desarrollo ajenos a las
culturas locales. De ahí la idea de crear, en las Iglesias locales, un fondo de
subsistencia para las iniciativas etnoecológicas o agroecológicas y de
seguridad alimentaria, partiendo de las lógicas amazónicas.
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