¿Bacterias
buenas?
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Mirar
el acuario es muy contemplativo. Me encanta ver cómo están los pequeños
pececillos, y cómo juegan, o cómo se avalanchan para comer... pero el otro día
me ha llamado mucho la atención la función que realiza el filtro del agua.
Este
es un aparato que recoge agua del acuario con un pequeño motor, dirigiéndola
hacia algunos componentes (esponja, cerámicas...) que la van filtrando a su
paso hasta volver a depositarla en la pecera.
-La
clave está en las bacterias -me dijo una vez un experto acuarístico- Ellas son
las que mantienen la vida del acuario.
Y
me explicaba cómo en el filtro se genera una colonia de bacterias buenas, que
son las que limpian el agua y la devuelven al acuario en perfectas condiciones.
Esto es una de las partes imprescindibles que hay que cuidar en el acuario: que
se mantenga vivo el filtro; es decir, que la colonia de bacterias esté viva.
El
Señor me hizo descubrir que esto del filtro es como la oración. Salimos por un
tiempo de nuestros quehaceres, para volver después, pero ahí está el quid de la
cuestión: no volver a ellos igual, sino transformados, regenerados.
Y
es que la oración que da vida no es una oración de esfuerzo, sino una oración
de diálogo, de encuentro con una Persona Viva que nunca nos deja igual que
estábamos. El Espíritu Santo, el encuentro con Jesús, es como esas bacterias
que lo transforman todo, lo bueno y lo malo, en algo mucho mejor.
Porque
cuántas veces el día nos sobrecarga, o las diferentes situaciones que
vivimos... y necesitamos de un Filtro que nos devuelva a la vida nuevos.
Incluso las mejores cosas de la vida, vividas con Cristo, nos hacen más
agradecidos y aumentan nuestra capacidad de dar vida.
Jesús
seguro que fue el Hombre más ocupado de la Historia, el más entregado, el más
solicitado, pues se pasaba el día entero hablando, curando, recorriendo
nuestros caminos... pero también nos enseñó dónde está la fuente de la Vida: en
la oración.
Hoy
el reto del amor es salir un ratito al filtro. Ponte en camino y busca un lugar
donde puedas orar, dialogar con Él, dejarLe que te hable y donde tú Le puedas
contar. ¡Él siempre está disponible para ti!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
