Hoy
te toca a ti
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Venían
unos amigos a verme. En el monasterio preparamos las visitas orando por cada
uno de los que van a venir, e intentamos hacer un pequeño detalle relacionado
con nuestro trabajo, procurando que sea algo personalizado para ellos, en lo
que sientan que el amor de Cristo es concreto, que no son una visita más. Por
eso oramos qué les puede ayudar o con qué les podemos hacer llegar ese Amor.
Tenía
todo hecho, pero me faltaba algo para el marido de mi amiga. Estábamos en la
sala trabajando, y dije que me faltaba por hacer. Israel dijo al momento:
-¡Yo
te ayudo!, mándame una foto de su familia, que te la hago con láser en un
llavero.
Asentí
emocionada, pues pensé que le gustaría. Luego caí en la cuenta de que, lo que
Israel me había ofrecido, era algo que nunca habíamos hecho, así que no le iba
a llevar un minuto ni dos... Desde ese momento la veía escaparse en cuanto
podía para hacer pruebas sobre distintos metales, con distintas intensidades,
regulación... ¡con cuánta ilusión iba de un lado para otro!
Por
la noche, cuando íbamos a la cama, volvió a intentarlo; a la mañana siguiente
probó de nuevo nada más desayunar hasta que, triunfante, me trajo el llavero
terminado en la mano.
Una
prueba, otra, otra... así hasta que lo sacó. Podía haber desistido por la falta
de tiempo y la dificultad que tenía, pero no lo hizo, y con ello me mostraba
que lo mío lo hacía suyo, que le importaba.
Nos
cuesta acoger gestos que implican entrega en la otra persona de forma
“gratuita”; sin pedir nada a cambio, y, sin embargo, cuando acogemos esos
gestos, podemos descubrir en ellos el Amor del Señor, así es como Cristo te
ama.
Es
verdad que muchos golpes de la vida nos hacen dudar de la existencia de un amor
gratuito e incondicional. Cristo ha muerto y resucitado por ti; se te entrega
cada día en la Eucaristía, en Él tienes el Amor que no pide nada a cambio, que
siempre permanece a tu lado pase lo que pase. Puedes encontrar aquello que
tanto anhela tu corazón; solo tienes que abrirle una rendija y dejarle entrar.
Tenemos
la tendencia de ayudar, de hacer a los demás... y no nos cuesta, es más, nos
ilusiona poder hacer algo por los que queremos, ¡pero a ellos también les gusta
hacerlo por nosotros! ¡Hoy te toca experimentarlo a ti!
Hoy
el reto del amor es que acojas esa muestra de amor gratuito que alguien tendrá
contigo: déjate ayudar, hacer... y descubre en esa persona un reflejo del amor
del Señor.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
