“El
que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá”
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
A
todas nos regaló la Madre Priora, en una fiesta de este verano, un tiestito muy
lindo con clavelinas. Todas las disfrutamos un tiempo, no solo por su belleza y
colorido, sino porque despiden un aroma delicioso…
Pero
una a una, a todas las monjas, al cabo de unas semanas, se nos iban secando las
flores y después las hojas… A mí también me sucedió lo mismo… Como solo
aparecía al exterior un matojo seco, fuimos desechándolas y ya ni las regábamos
siquiera… ¡Me daba pena que acabara tan pronto su vida vegetal, pero así era!…
Tomé
mi tiestito y, al ir a llevarlo al “cementerio de las macetas”, se me ocurrió cortar
todo lo seco, para aprovechar el humus… Y, cuando acabé la operación… ¡oh
maravilla, junto a la tierra había unos botecitos verdes minúsculos!…
Con
mucho amor por mi planta, que yo creía que se había muerto, me la llevé a la
ventana de mi celda y la cubrí de cuidados: agua, abono a discrección, sol,
mucho sol… Y esto bastó para que esos pequeños brotes se estén haciendo
grandes… Y, ¿por qué no?, ¡pueden llegar a dar otra floración!…
Esto
que me sucedió con una flor, me ha golpeado en la oración, y muchas son las
cosas que creo me quiere decir el Señor:
Primero,
que no he de desesperar cuando vea “obras muertas” en mi vida y en los demás.
Siempre, debajo de esos “matojos secos”, está la vida de nuevo comenzando y
quizás ahora con mayor fuerza, por el don de la Gracia de Dios…
Segundo,
que cuando aparezca una insignificancia de “brote minúsculo”, aunque solo sea
un pequeño deseo de amor a Cristo, he de arroparlo y cuidarlo con mimo para que
crezca y pueda llegar a dar fruto: atención activa, escucha silenciosa a las
cosas de los hermanos y la caricia de mi amor, con una ayuda eficaz para que
sus deseos de bondad lleguen a germinar y den fruto…
Y
por último, mirar con todas mis fuerzas a la imagen y realidad más acabada en
la Muerte y Resurrección de Cristo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y
muere, queda infecundo, pero si muere da mucho fruto…” En la Muerte de Jesús,
colgado de un madero, ha brotado la Vida… Y, ¡qué Vida!... ¡Vida eterna! …
¡Este
es mi trabajo eficaz, a favor de la Gracia: “Sed santos, porque Yo el Señor,
soy Santo! …”
Hoy
el reto del amor es “no apagar la mecha que humea”, de buena voluntad, en mí y
en los hermanos, y ayudar a que crezca y dé fruto, poniendo Amor…
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
