¡Flores
azules!
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Unos
buenos amigos de la Comunidad nos regalaron un ramo de flores para la Virgen
con claveles y margaritas blancas… Pero estas últimas tienen una peculiaridad
muy curiosa: Cuando nos las dieron, las margaritas tenían unos visos azules
suaves, que las hacían muy bellas y originales. ¡Pero, poco a poco, el color
azul va invadiendo la flor, hasta casi no dejar cabida al blanco!…
La
floristera les explico a estos amigos que, cuando llegan estas flores, solo son
blancas, pero, en el agua que las alimenta, les echan un tinte que se disuelve
y sube por el tallo de la planta, hasta los pétalos de las flores, y las va
tiñendo del color que se quiera… ¡Y cuando van pasando los días, las flores son
cada vez más azules, o más rosas, etc!…
En
la oración, me venía este hecho que, aplicado a nuestra vida espiritual, es muy
bello:
En
el bautismo, nos da la Iglesia “el tinte” de la Gracia, que es la que hace
maravillas en nuestra vida.
Primero
invade toda nuestra persona, sin dejar un resquicio fuera de su acción. ¡Y esto
sin saber cómo!... ¡Pero, de repente, vamos notando que algo ha cambiado en
nosotros!: Ahora estamos en amistad con Dios, porque Él nos la ha regalado con
ese Don que nos ha “teñido…”
Ahora
podemos llamar a Dios: “papá…” ¡Y Él quiere que así sea! ¡Quiere tenernos cerca
de su Corazón y bendecirnos de continuo! ¡Y esto, cada vez más!…
¡Ahora
somos ya hijos de Dios y “por derecho”, vamos a entrar en su Gloria, en el día
final de nuestra vida!… ¡Y no solos, sino junto con todos nuestros hermanos,
que no es gozo menor!... Porque ya ahora, estamos en intimidad con Él, y Jesús
ha sido el “floristero” que ha hecho posible tantas maravillas…
¡Qué
gozo el ponernos en sus manos y que haga y deshaga en nosotros, según le
parezca!… ¡Si flores azules, sea bienvenido!… ¡Si rosas, también bien!… “El
Señor hace en nosotros el querer y el obrar según le parece…”
Hoy
el reto del amor es hacer unos minutos de oración para dar gracias al Señor por
el don tan precioso de mi bautismo…
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
