Y en este sentido, cobra un significado especial el hecho de que este encuentro se celebre cerca de la tumba del Apóstol Santiago
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| Catedral de Santiago de Compostela, Galicia, España |
El
Papa Francisco ha enviado un mensaje a los participantes de la Asamblea
Plenaria anual del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, que
inició el 3 de octubre a las 5 de la tarde en Santiago de Compostela, con el
título: "Europa, ¿hora de despertar? Signos de esperanza".
Al
comienzo de la Asamblea Plenaria anual del Consejo de las Conferencias
Episcopales de Europa, que este año lleva como tema “Europa, ¿hora de
despertar? Los signos de esperanza”, el Santo Padre recuerda a los
participantes, a través de su mensaje, que se trata de "una importante
provocación para reflexionar sobre los caminos que se pueden seguir para dar
nuevamente la esperanza a Europa".
Y
en este sentido, cobra un significado especial el hecho de que este encuentro
se celebre cerca de la tumba del Apóstol Santiago, "que desde tiempos
inmemoriales ha sido el destino de muchos peregrinos de toda Europa, quienes
ponen sus aflicciones, súplicas y esperanzas en las manos del Apóstol".
Vean los signos de
esperanza en Europa
"Es,
por lo tanto, un lugar altamente simbólico para redescubrir la gran riqueza de
Europa unida en su tradición religiosa y cultural, pero tan marcada por las
múltiples peculiaridades que conforman su riqueza", añade el Papa destacando
que Europa entera se ha encontrado a sí misma alrededor de la «memoria» de
Santiago, en los mismos siglos en los que se edificaba como un continente
homogéneo y unido espiritualmente.
Asimismo,
el Obispo de Roma pide a los episcopados europeos que vivan estos días como un
camino que tienda a ver los signos de esperanza que constelan Europa en
nuestros días. "Hay muchos signos, con frecuencia escondidos y a menudo
tendemos a no darnos cuenta. Los vemos a partir de la preocupación de muchos de
nuestros hermanos por los que sufren y tienen necesidades, especialmente los
enfermos, los presos, los pobres, los migrantes y los refugiados; como también
en el compromiso en campo cultural, especialmente en la educación de los más
jóvenes, que son el futuro de Europa", escribe Francisco.
Comprométanse con la
caridad
Por
otra parte, el Pontífice subraya que la fe en el Señor resucitado ha hecho que
los cristianos sean intrépidos en la caridad y este es el antídoto más grande
para las tendencias de nuestro tiempo, pleno de laceraciones y oposiciones:
"Que el vuestro sea, por lo tanto, un compromiso de caridad. Este es el
camino principal de la vida del cristiano, como nos enseña el mismo Señor
Jesús: porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron
de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me
visitaron; preso, y me vinieron a ver” (Mt 25, 35-36).
No al proselitismo, sí al
testimonio
Y
recordando que la caridad hacia el prójimo nos estimula a reconocernos como hijos
de un solo Padre, "que nos creó y nos ama", el Papa Bergoglio pide
que no disminuya el compromiso de las Conferencias Episcopales de dar
testimonio de fe en nuestro tiempo "a menudo perdido", sabiendo que
la fe no se transmite a través del proselitismo, sino a través de la atracción,
es decir, a través del testimonio.
Tres santas que inspiran a
Europa
"No
se trata de representar esquemas del pasado, sino de dejarnos guiar por el
Espíritu del Señor para proponer la alegría que emana del Evangelio a los
hombres y a las mujeres que encontramos en nuestro ministerio cotidiano",
asevera el Sucesor de Pedro poniendo como ejemplo de inspiración a
tres grandes mujeres santas que san Juan Pablo II proclamó copatronas de
Europa el 1 de octubre de 1999: Santa Brígida de Suecia, Santa Catalina de
Siena y Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein).
"Juntas
nos muestran la caridad vivida en la familia, fundamento de toda sociedad
humana, y como servicio al prójimo en la verdad y en el sacrificio. Sus gestos
sencillos están plenos de esperanza, pues están plenos de ese amor que mueve el
sol y otras estrellas y que nos hace plenamente humanos", afirma.
Defensa de la vida y la
dignidad humana
"Que
en la fidelidad a Su Señor y a las propias raíces, no falte el pueblo de Dios
que trabaja por un nuevo humanismo europeo, capaz de dialogar, integrar y de
generar, valorizando al mismo tiempo lo que es más valioso para la tradición
del continente: la defensa de la vida y de la dignidad humanas, la promoción de
la familia y el respeto de los derechos fundamentales de la persona. A través
de este compromiso, Europa podrá crecer como una familia de pueblos, tierra de
paz y de esperanza", concluye Francisco.
Sofía
Lobos -Ciudad del Vaticano
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