Fue valiente frente a los anglicanos, y también frente a los católicos
Desde este
domingo 12 de octubre es santo para la iglesia universal John Henry Newman.
Nació en 1801, fue niño
durante las guerras napoleónicas y tenía 28 años cuando la ley inglesa, por
fin, permitió a los católicos tener una profesión liberal o ser
parlamentario en Inglaterra.
Ser católico en el país significaba ser un pobre
inmigrante irlandés o un extranjero de los retrasados países mediterráneos o,
en cualquier caso, ser mirado con suspicacia, cuando no desprecio.
Newman era un prestigioso clérigo e intelectual anglicano cuando en
1845, con 44 años, lo dejó todo y se hizo católico. En muy pocos años,
unos 300 ingleses más, incluyendo varios de alto nivel social y cultural,
adoptaron el catolicismo. Y en los siguientes 120 años lo harían miles más, a
menudo leyendo sus obras y argumentaciones.
Pero ¿cómo puede ser relevante su figura a un
católico de hoy en cualquier país o situación?
Ryan J. Marr ha expuesto en un artículo en la
revista America (de los jesuitas de
EEUU) al menos “5
razones por las que John Henry Newman es un santo para nuestros tiempos”.
1.
Dio prioridad a la educación de los laicos
Siempre quiso que las argumentaciones y razones de la Iglesia las conocieran
no sólo clérigos, sino sobre todo los laicos. Por eso, es el santo
patrón de muchos ministerios católicos en universidades. En Estados Unidos,
muchos estudiantes han pasado por los Newman Centers en universidades y han
profundizado mucho en su fe.
2.
Newman era un fabricante de comunidad
Un católico en la Inglaterra de Newman formaba
parte de una minoría diminuta y mal vista. Necesitaba una comunidad que le
apoyase. Y también en nuestra época eso es necesario. Newman era célibe pero tenía muchos amigos, escribía infinidad
de cartas, generaba redes de amistad y fe. Hoy vemos que esas amistades
ayudaron a muchos a avanzar en la fe.
3. Defendía la verdad
Newman siempre defendió que la conciencia le
obligaba a adherirse a la verdad, al coste que fuese. Llevaba veinte
años ordenado como clérigo anglicano cuando entendió que la Iglesia Católica
unida al Papa era la fundada por Cristo como Arca de Salvación y se unió a
ella, aunque así perdió amistades, contactos y beneficios.
Fue valiente frente a los anglicanos, y también frente a los católicos. La
doctrina de la infalibilidad pontificia tal como se formuló en el Concilio
Vaticano I (con Pio X, en 1869 y 1870) le planteaba dificultades, y las exponía
con valor y rigor. Recibió muchas críticas de sectores católicos por ello.
Todos podemos aprender de su valentía para hablar.
4. Valoraba la cabeza y el corazón
Era un gran
pensador, pero también un pastor compasivo y un gran amigo, explica Ryan J.
Marr. Tenía buenos
argumentos y razonamientos para defender su postura, pero sabía que las
emociones y los lazos personales eran importantes en el trato con la
gente y para acercar las personas a Dios.
5. Reimaginó la relación entre
doctrina e historia
El cristianismo
es una religión que se basa en lo histórico, en lo que de verdad, realmente,
hizo Cristo en tiempos de Poncio Pilato, y no en meras simbologías de épocas
míticas o fantasiosas. Esto siempre fue así. Pero “Newman fue el primer teólogo católico en articular una
teoría completa sobre el desarrollo de la doctrina”.
Muchos teólogos creían que la Iglesia lo que tenía
que transmitir era “verdades proposicionales precisas”, las pronunciadas por
Cristo. Pero Newman, con su “Ensayo sobre el Desarrollo”,
explicó que la Iglesia gana con los años mayor entendimiento al reflexionar
sobre las verdades de la fe. Tiene autoridad para ello, y el acompañamiento del
Espíritu Santo.
P. J. Ginés
Fuente: ReL
Desde este
domingo 13 de octubre es santo para la iglesia universal John Henry Newman.
Nació en 1801, fue niño
durante las guerras napoleónicas y tenía 28 años cuando la ley inglesa, por
fin, permitió a los católicos tener una profesión liberal o ser
parlamentario en Inglaterra.
Ser católico en el país significaba ser un pobre
inmigrante irlandés o un extranjero de los retrasados países mediterráneos o,
en cualquier caso, ser mirado con suspicacia, cuando no desprecio.
Newman era un prestigioso clérigo e intelectual anglicano cuando en
1845, con 44 años, lo dejó todo y se hizo católico. En muy pocos años,
unos 300 ingleses más, incluyendo varios de alto nivel social y cultural,
adoptaron el catolicismo. Y en los siguientes 120 años lo harían miles más, a
menudo leyendo sus obras y argumentaciones.
Pero ¿cómo puede ser relevante su figura a un
católico de hoy en cualquier país o situación?
Ryan J. Marr ha expuesto en un artículo en la
revista America (de los jesuitas de
EEUU) al menos “5
razones por las que John Henry Newman es un santo para nuestros tiempos”.
1.
Dio prioridad a la educación de los laicos
Siempre quiso que las argumentaciones y razones de la Iglesia las conocieran
no sólo clérigos, sino sobre todo los laicos. Por eso, es el santo
patrón de muchos ministerios católicos en universidades. En Estados Unidos,
muchos estudiantes han pasado por los Newman Centers en universidades y han
profundizado mucho en su fe.
2.
Newman era un fabricante de comunidad
Un católico en la Inglaterra de Newman formaba
parte de una minoría diminuta y mal vista. Necesitaba una comunidad que le
apoyase. Y también en nuestra época eso es necesario. Newman era célibe pero tenía muchos amigos, escribía infinidad
de cartas, generaba redes de amistad y fe. Hoy vemos que esas amistades
ayudaron a muchos a avanzar en la fe.
3. Defendía la verdad
Newman siempre defendió que la conciencia le
obligaba a adherirse a la verdad, al coste que fuese. Llevaba veinte
años ordenado como clérigo anglicano cuando entendió que la Iglesia Católica
unida al Papa era la fundada por Cristo como Arca de Salvación y se unió a
ella, aunque así perdió amistades, contactos y beneficios.
Fue valiente frente a los anglicanos, y también frente a los católicos. La
doctrina de la infalibilidad pontificia tal como se formuló en el Concilio
Vaticano I (con Pio X, en 1869 y 1870) le planteaba dificultades, y las exponía
con valor y rigor. Recibió muchas críticas de sectores católicos por ello.
Todos podemos aprender de su valentía para hablar.
4. Valoraba la cabeza y el corazón
Era un gran
pensador, pero también un pastor compasivo y un gran amigo, explica Ryan J.
Marr. Tenía buenos
argumentos y razonamientos para defender su postura, pero sabía que las
emociones y los lazos personales eran importantes en el trato con la
gente y para acercar las personas a Dios.
5. Reimaginó la relación entre
doctrina e historia
El cristianismo
es una religión que se basa en lo histórico, en lo que de verdad, realmente,
hizo Cristo en tiempos de Poncio Pilato, y no en meras simbologías de épocas
míticas o fantasiosas. Esto siempre fue así. Pero “Newman fue el primer teólogo católico en articular una
teoría completa sobre el desarrollo de la doctrina”.
Muchos teólogos creían que la Iglesia lo que tenía
que transmitir era “verdades proposicionales precisas”, las pronunciadas por
Cristo. Pero Newman, con su “Ensayo sobre el Desarrollo”,
explicó que la Iglesia gana con los años mayor entendimiento al reflexionar
sobre las verdades de la fe. Tiene autoridad para ello, y el acompañamiento del
Espíritu Santo.
P. J. Ginés
Fuente: ReL