Sacerdotes, monjas, guardias suizos y personal de
la Santa Sede conforman este glorioso equipo
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| Athletica Vaticana / Facebook |
A lo largo de la historia,
los miembros de la Iglesia han mostrado un gran interés en el deporte, no sólo
como actividad recreativa sino también de enseñanza. Por ejemplo, el Papa Juan
Pablo II era un gran esquiador y el Papa Francisco es un admirador confeso del
fútbol. Entonces, ¿por qué el Vaticano no tiene su propio equipo formal?
Esta misma pregunta se la
hizo el cardenal Gianfranco Ravassi, presidente del Consejo Pontificio para la
Cultura, en el 2012. En aquel entonces, le pidió al padre español Melchor
Sánchez de Toca, un gran corredor y su sub-secretario, que creara una especie
de club deportivo, no sólo para reiterar la posición de la iglesia con respecto
a los beneficios del deporte desde el ejemplo, sino también para hacer más
cercana la figura del sacerdote a los feligreses.
Cinco años después, la
Secretaría del Estado Vaticano aprobó la creación de su primer equipo deportivo
de atletismo. Monseñor Sánchez de Toca se encargó de su formación pero también
de hacer todas las gestiones necesarias para poder competir de manera formal.
Mientras
tanto, sus prácticas consistían en correr juntos alrededor del río Tíber o
practicar en unas facilidades deportivas ubicadas cerca de las Termas de
Caracalla.
Entre finales del año pasado
y comienzos de éste, el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI) le dio el sí a
la Santa Sede para competir tanto a nivel nacional como internacional. Es un
hecho totalmente histórico, ya que aunque el Vaticano tiene una tradición de
práctica deportiva que se remonta a los tiempos del Papa Pío X (y hasta tiene su
equipo de fútbol y críquet), es la primera asociación deportiva constituida
formalmente en el Vaticano y del Acuerdo Bilateral con el CONI.
La llamaron Athletica
Vaticana y está conformada por unos 62 atletas entre sacerdotes, monjas,
guardias suizos y personal interno. Aunque la mayoría son italianos, también
hay británicos, estadounidenses, entre otras nacionalidades.
“El sueño es ver la bandera
de la Santa Sede entre las de otras delegaciones en una ceremonia de apertura
de unos juegos olímpicos”, dijo Monseñor Sánchez de Toca; sin embargo, aclaró
que no es una meta que tienen a corto ni a mediano plazo. Por ahora, se quieren
enfocar en torneos pequeños no-competitivos, ya que su objetivo principal es
“promover a través del deporte mensajes de solidaridad y luchar contra todo
tipo de racismo y violencia”, dijo Michela Ciprietti, empleada de la farmacia
de la Santa Sede y corredora de Athletica Vaticana.
Y es que como una vez dijo
el Papa Francisco: “Con el deporte es posible construir la cultura del encuentro
entre todos por un mundo de paz”. Así que, con fe y alegría, estos corredores
tendrán una nueva y exitosa manera de hacer llegar el mensaje de la iglesia,
promoviendo valores a través del ejercicio del cuerpo, pero sobre todo, del
alma.
Adriana Bello
Fuente: Aleteia
