El
Santo Padre, primer Pontífice que visita los Emiratos Árabes Unidos, fue
recibido en el palacio presidencial para la ceremonia de bienvenida
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| La gran mezquita del jeque Zayed de Abu Dabi |
A
lo que siguió la visita oficial al Príncipe heredero, el Jeque Mohammed bin
Zayed Al Nahyan.
El
Santo Padre, primer Pontífice que visita los Emiratos Árabes Unidos, fue
recibido en el palacio presidencial para la ceremonia de bienvenida, a lo que
siguió la visita oficial al Príncipe heredero, el Jeque Mohammed bin Zayed Al
Nahyan
Tras
haber celebrado la Santa Misa de modo privado, en el Al Mushrif Palace,
una de las residencias oficiales del Estado, reservada a los huéspedes ilustres
donde el Papa pernoctó anoche – y que se encuentra en el homónimo barrio
central de la ciudad de Abu Dabi – el Pontífice se trasladó al Palacio
Presidencial, distante casi 10 km, donde tuvo lugar la ceremonia de bienvenida,
donde fue recibido por el Príncipe heredero, el Jeque Mohammed bin Zayed Al
Nahyan.
El
encuentro privado con el Príncipe heredero se concluyó con la firma del Libro
de Honor y el intercambio de dones.
Durante
las primeras horas de la tarde, hora local, el Pontífice se trasladó a la Gran
Mezquita del Jeque Zayed, que es el lugar de culto más importante de esta
nación y una de las mayores mezquitas del mundo, que se desarrolla alrededor de
casi doce hectáreas y puede hospedar a más de cuarenta mil fieles.
La Gran Mezquita del Jeque
Zayed
Este
complejo monumental, querido por el Jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, Fundador
y Presidente de los Emiratos Árabes Unidos, refleja el deseo de unir la
diversidad cultural del mundo islámico con los valores históricos y modernos de
la arquitectura y del arte. Inspirada según el estilo persa, mogol y árabe, la
mezquita reproduce la planta y la cúpula de las principales mezquitas de
Lahore, en Pakistán y de Casablanca, en Marruecos.
Construido
entre los años 1996 y 2007, el edificio ha empleado a artesanos, empresas y
materiales como el mármol, el oro, las gemas semipreciosas, el nácar, los
cristales y las cerámicas, todos elementos preciados procedentes de países
europeos, asiáticos y africanos.
El
complejo cuenta con ochenta y dos cúpulas y casi mil cien columnas, arcos de
medio punto y cuatro minaretes de ciento siete metros de altura, situados en
las cuatro esquinas del gran patio de diecisiete mil metros cuadrados. La sala
de la oración principal – que acoge a más de siete mil fieles – está cubierta
por la alfombra iraní, anudada a mano, más grande del mundo e iluminada en el
centro por una lámpara colgante gigante hecha con placas y cristales de oro de
veinticuatro quilates y cristales Swarovski.
Las
inscripciones en el interior de la mezquita – que incluyen los noventa y nueve
nombres de Dios en el muro de Qibla, es decir en el muro que indica la
dirección de la oración hacia La Meca – se realizaron en tres estilos de
caligrafía: naskh, thuluth y kufico.
Además,
este complejo arquitectónico incluye el centro cultural que organiza los
servicios de oración y realiza actividades culturales, educativas y turísticas.
Mientras la biblioteca, situada en el minarete del noreste, provee a la
comunidad con libros clásicos y publicaciones en diferentes idiomas y temas que
reflejen las diversidades del mundo islámico y de los Emiratos Árabes Unidos.
La
primera ceremonia que se celebró en esta mezquita fue el funeral del Jeque
Zayed, cuyo cuerpo está sepultado en un monumento al lado del lugar de culto.
Segunda parte de esta
jornada
La
segunda parte de esta jornada del Papa Francisco en los Emiratos Árabes Unidos
prosigue con su encuentro privado con los miembros ancianos del Consejo
musulmán, en que será recibido por el Gran Imán de Al-Azhar, por los Ministros
de Asuntos Exteriores, de la Tolerancia y de la Cultura en la entrada del
Mausoleo del Jeque Zayed.
Después
de la visita a la tumba, el Papa subirá con el Gran Imán a bordo del carro de
golf para llegar al “Courtyard Sahan”, es decir el patio de la mezquita, donde
al aire libre, se llevará a cabo el Encuentro Interreligioso. Al término de
este encuentro, el Pontífice, acompañado por el Gran Imán de Al-Azhar y por los
tres ministros, accederá desde la puerta central a la mezquita y, cruzando por
ella, llegará al vehículo especialmente preparada para ir, junto con el Imán al
Memorial de los Fundadores.
María
Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano
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