Inmaculada Concepción
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenos días a todos. Sed bien venidos a la celebración de la Concepción
Inmaculada de María, la Madre del Señor.
En medio de nuestro itinerario de Adviento, la Iglesia nos invita a celebrar
este Misterio mariano que, en cierto modo, muestra por adelantado el fruto
granado que la Encarnación de Jesucristo, el Hijo de Dios, logrará en favor de
nuestra humanidad.
En efecto, si de María celebramos que fue concebida sin pecado; nosotros
esperamos que cuando Dios nos llame a su presencia, en virtud de su gracia, nos
presentaremos ante Él libres de todo mal.
Celebremos con gozo esta Eucaristía.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
Pronto entro el pecado en la historia de la
humanidad y desde entonces parece que el mal tiene dominio sobre todos los
hombres y mujeres que venimos a este mundo.
¿Podremos librarnos de sus garras?, o ¿nos
tendremos que resignar a vivir bajo su yugo y no ser plenamente felices?
Hoy las lecturas nos anuncian que la gracia de
Dios tiene poder para librarnos del poder del pecado y de la muerte; sin
embargo, reclaman de nosotros el mismo “SÍ” que María, llena de confianza, dio
al Señor cuando escucho el anuncio del Ángel.
Dejemos que la Palabra de Dios nos llene de
esperanza.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A cada suplica respondemos: Derrama
sobre nosotros tu gracia, Señor.
•
Por la Iglesia, para que en toda ocasión sea instrumento de la misericordia de Dios
en favor de las personas que están bajo el dominio del mal. OREMOS.
•
Por nuestros gobernantes, para que consciente o inconscientemente sirvan el
plan salvador de Dios. OREMOS.
•
Por los que se sienten atrapados por la garras del pecado y de la muerte, para
que escuchando el Evangelio sientan en ellos el poder de la gracia. OREMOS.
• Por las mujeres
que buscan la promoción de su dignidad, para que contemplen en María el
verdadero icono de su lucha. OREMOS
•
Por todos los que celebramos esta Solemnidad de la Inmaculada Concepción, para
que como María dejemos que Dios realice en nosotros su plan salvador. OREMOS.
ORACIÓN FINAL
Gracias, Padre Dios, por darnos a María:
el misterio de su Inmaculada Concepción
es para nosotros un icono de esperanza.
Cuando la contemplamos libre,
abierta a tu Palabra y disponible a tu voluntad,
nace en nosotros la esperanza
de que, en nuestra vida, el mal y el pecado
no tiene la última Palabra.
Padre bueno, derrama sobre nosotros
la gracia que tu Hijo nos alcanzó en la cruz.
Esa gracia que tiene el poder para hacernos libres;
esa gracia que nos renueva desde dentro,
y nos hace asemejarnos a Él.
Padre de bondad y misericordia,
haz que esa gracia nos prepare
para el encuentro definitivo contigo,
de modo que nos ayude a presentarnos ante ti
santos e irreprochables por el amor.
Gracias por tu bondad, Señor.
