En la catequesis del miércoles que precede la Navidad,
el Papa Francisco meditó sobre el Nacimiento de Jesús
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| 2018.12.19 Udienza Generale (Vatican Media ) |
Subrayó que “Navidad significa acoger en la tierra las
sorpresas del Cielo y celebrar a un Dios que revoluciona nuestras lógicas
humanas”. Navidad – dijo el Pontífice – es la revancha de la humildad sobre la
arrogancia, de la sencillez sobre la abundancia, del silencio sobre el
escándalo
A distancia de
seis días de la Navidad del Señor, el Papa Francisco meditó, precisamente,
sobre cuál es la Navidad que habría querido Jesús: “La máquina publicitaria
invita a intercambiarse los regalos siempre nuevos para sorprenderse. Pero, ¿es
ésta la fiesta que le gusta a Dios? ¿Qué Navidad querría Él? ¿Cuáles regalos y
cuáles sorpresas?”, preguntó.
En el Aula
Pablo VI del Vaticano, en donde Francisco impartió su catequesis, se escuchó
primero el pasaje del Evangelio de San Juan, capítulo 1 versículos del 9 al 12,
que habla de la llegada de Jesús al mundo.
“El Evangelio –
dijo el Papa en nuestro idioma - nos habla de las sorpresas y cambios de vida
que trajo consigo aquella primera Navidad de la historia. Cómo la llegada de
Dios cambió de manera radical los planes de María y José. Y la sorpresa más
grande llega en la noche de Navidad, cuando el Altísimo aparece como un niño
pequeño, reconocido solo por unos sencillos pastores”.
En la primera Navidad descubrimos los gustos de Dios
Ahondando sobre
ello, en su catequesis en italiano el Papa invitó a mirar la primera Navidad de
la historia para descubrir los gustos de Dios:
“Se comienza
con María, que era la esposa prometida a José: llega el Ángel y le cambia la
vida. De virgen será madre. Se prosigue con José, llamado a ser padre de un
hijo sin generarlo. Un hijo que – giro inesperado - llega en el momento menos
indicado, es decir, cuando María y José eran esposos prometidos y según la Ley
no podían vivir juntos. Ante el escándalo, el sentido común de la época
invitaba a José a repudiar a María y a salvar su buen nombre, pero él, aun
teniendo derecho a hacerlo, sorprendió: para no dañar a María, pensó despedirla
en secreto, a costa de perder su reputación. Luego otra sorpresa: Dios en un
sueño cambia sus planes y le pide que se lleve a María con él. Nacido Jesús,
cuando tenía sus proyectos para la familia, todavía en un sueño se le dice que
se levante y se vaya a Egipto. En resumen, la Navidad trae cambios de vida
inesperados. Y si queremos vivir la Navidad tenemos que abrir el corazón y
estar abiertos a la sorpresa, es decir, a un cambio de vida inesperado”.
Navidad es celebrar un Dios inédito
El Papa subrayó
cómo, cuando el Salvador llegó, no estaban presentes las autoridades del tiempo
o los embajadores, sino los sencillos pastores, quienes sorprendidos por los
ángeles mientras trabajaban de noche, se dirigen allí de inmediato. “¿Quién se
lo habría esperado?”, dijo el Papa. “Navidad- explicó – es celebrar lo inédito
de Dios, o mejor dicho, es celebrar un Dios inédito, que revierte nuestras
lógicas y expectativas”.
“Navidad
significa acoger en la tierra las sorpresas del Cielo y celebrar a un Dios que
revoluciona nuestras lógicas humanas. Vivir la Navidad es entender que la vida
no se programa sino que se da, que no podemos vivir para nosotros mismos sino
para Dios, que descendió hasta nosotros para ayudarnos”.
Navidad inaugura una época nueva
Navidad – dijo
aún el Pontífice – es la revancha de la humildad sobre la arrogancia, de la
sencillez sobre la abundancia, del silencio sobre el escándalo. Navidad es
preferir la voz silenciosa de Dios a los ruidos del consumismo. Navidad es
hacer como Jesús, que vino al mundo por nosotros, necesitados, y descender
hacia quien necesita de nosotros.
No mundanicemos la Navidad
Por todo esto, el Santo Padre invitó una
vez más a “estar en silencio delante del pesebre” para “sentir” y “ver” la
sorpresa de Dios. E insistió:
“Procuremos
no mundanizar la Navidad, ni convertirla en una bonita fiesta tradicional pero
centrada en nosotros y no en Jesús. Celebraremos la Navidad si sabemos dedicar
tiempo al silencio, como hizo José; si le decimos a Dios ‘aquí estoy’, como
María; si salimos de nosotros mismos para ir al encuentro de Jesús, como los
pastores; si no nos dejamos cegar por el brillo de luces artificiales, de
regalos y comidas, y en cambio ayudamos a alguien que pasa necesidad, porque
Dios se hizo pobre en Navidad”.
Sintamos y veamos las sorpresas de Dios
Y porque, como dijo el Papa, “cada uno de
nosotros tiene escondido en el corazón la capacidad de sorprenderse”, la
invitación de Francisco es la de dejarse "sorprender" por Jesús en
esta Navidad:
“Le
pedimos a la Virgen María que nos ayude a contemplar en silencio el misterio
del Nacimiento de su Hijo, para que hagamos realidad en nuestras vidas su
ejemplo de humildad, pobreza y amor. Les deseo una feliz Navidad”, concluyó.
Griselda Mutual
–Ciudad del Vaticano
Vatican News
