El
Pontífice celebra la Misa en Santa Marta y recuerda que en la vida uno no debe
"ser selectivo", siguiendo simplemente su "interés propio",
sino expandir el horizonte de la existencia a la gratuidad universal
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| El Papa en la Misa en Casa Santa Marta, 5 de noviembre de 2018. (Vatican Media) |
La
"rivalidad y la vanagloria" destruyen los cimientos de las
comunidades, sembrando divisiones y conflictos. Lo ha subrayado Papa Francisco
esta mañana en su homilía de la Misa celebrada en la capilla de la Casa Santa
Marta. A partir del Evangelio según Lucas (Lc 14, 12-14), el Pontífice además,
ha condenado el "egoísmo del interés", reiterando que la
"gratuidad" predicada por Jesús "no es selectiva".
La gratuidad es universal, no
selectiva
La enseñanza de Jesús es clara: "no
hagas cosas por interés", no elijas tus amistades por conveniencia. El
razonamiento sólo a base del "interés propio" de uno, de hecho, es
"una forma de egoísmo, segregación e interés", mientras que el
"mensaje de Jesús" es exactamente lo contrario: la
"gratuidad", que "ensancha la vida", "extiende el
horizonte, porque es universal". Los selectivos "son factores de
división" y no favorecen "la unanimidad" de la cual San Pablo
habla a los filipenses en la primera Lectura. "Hay dos cosas que van en
contra de la unidad - insiste el Papa Bergoglio – la rivalidad y
vanagloria".
“E
incluso el chismorreo nace de la rivalidad, porque mucha gente siente que no
puede crecer, pero para ser más alto que el otro, disminuye al otro con el
chismorreo. Una forma de destruir a las personas. La rivalidad. Y Pablo dice:
"No. Que en la comunidad no hayan rivalidades". La rivalidad es una
lucha para aplastar al otro. Es fea, la rivalidad: puede hacerse de manera
abierta, directa o se puede hacer con guantes blancos; pero siempre para
destruir al otro y realzarse a sí mismo. Y como yo no puedo ser tan virtuoso,
tan bueno, disminuyo al otro, y así yo permanezco siempre alto. La rivalidad es
una forma de este actuar por interés”.
La vanagloria destruye las
comunidades
Igualmente dañino es quien alardea de ser
superior a los demás.
“Esto
destruye una comunidad, destruye una familia, también... Piensen en la
rivalidad entre hermanos por la herencia del padre, por ejemplo: esto es algo
cotidiano. Piensen en la vanagloria, aquellos que alardean de ser mejores que
los demás”.
La vida cristiana nace de la
gratuidad de Jesús
El cristiano, continúa el Papa Francisco,
debe seguir el ejemplo del Hijo de Dios, cultivando la "gratuidad":
hacer el bien sin preocuparse si otros hacen lo mismo; sembrando
"unanimidad", abandonando "la rivalidad o la vanagloria".
Construir la paz con pequeños gestos significa allanar un camino de concordia
en todo el mundo.
“Cuando
leemos las noticias de las guerras, pensamos en las noticias sobre el hambre de
los niños en Yemen, fruto de la guerra: está lejos, pobres niños... pero ¿por
qué no tienen que comer? Pero la misma guerra se hace en nuestra casa, en
nuestras instituciones con esta rivalidad: ¡empieza allí, la guerra! Y la paz
debe hacerse allí: en la familia, en la parroquia, en las instituciones, en el
lugar de trabajo, buscando siempre la unanimidad y la concordia y no el interés
propio”.
Barbara Castelli – Ciudad del Vaticano
Vatican News
