¡Estamos
de vacaciones!
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En
nuestra Constitución se dice, muy sabiamente, que las monjas tomen diez días de
vacaciones en los que estén libres de los trabajos habituales. Pero, contando
dos sábados y domingos, salen quince días en los que una se programa en qué
usará su tiempo, libre de trabajo.
Por
supuesto que hay oficios en los que las hermanas no pueden quedar libres del
todo de sus quehaceres. Es, por ejemplo y la primera, la Madre Priora, que hoy
me decía: “Yo no me programo para no frustrarme con las expectativas; haré lo
que salga, y contenta de estar en la voluntad de Dios”.
Y
también la Madre Maestra, que no se puede desentender de las novicias… Y las
cocineras y las porteras, etc, etc… pero aun esto, siempre para todas es un
tiempo especial de mirar a Jesús y preguntarle cómo hizo Él…
¿Y
cómo hizo Jesús? Nos dice el Evangelio que no tenía tiempo ni para comer. Todos
los que le oían, querían más Palabra de Dios, y los que Él curaba, llevaban
amigos y parientes para que fueran tocados por Jesús y recibir la salud.
Y
lo que le quedaba para sus “vacaciones”, que generalmente eran de madrugada o
de noche, era para acudir a la cita de intimidad con el Padre. “Mi alimento es
hacer la voluntad del Padre”. Allí, a solas en la montaña o en un descampado,
recibía del Padre todo su amor de Hijo…
Le
preguntaba a Jesús cómo haría, como hombre, para llevar a cabo su misión…
Pediría fuerza y valor para hacer lo que el Padre le mandaba… Jesús, era “el
hombre para los demás” y, el resto, para la intimidad con el Padre…
Mirando
a Jesús, no hay equívoco en cómo haré yo estos días, con la ayuda de su gracia:
¡Servir
y entregarme como el que está de vacaciones, con la ligereza y la alegría con
la que vuelan los pájaros…!
Y
hablar y orar, con mucha libertad y sin acoso, en la intimidad con Jesús…
Descansar en Él, si así me invita… Preguntarle y, sobre todo, ¡recibir su Amor
y decirle que le quiero...!
Hoy
el reto del amor es tomar un rato en el día, para orar y servir mejor a los
hermanos… ¡que esperan tus vacaciones, tu tiempo, como un regalo!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
