Un
cristiano no puede ser antisemita. Nuestras raíces son comunes. Sería una contradicción
entre la fe y la vida, precisó el Pontífice
La mañana de este lunes, 5 de noviembre, el Papa Francisco recibió en Audiencia a los miembros de la Delegación de Rabinos, de los “Judíos de las montañas” del Cáucaso, también conocidos como Juhuri, en la Sala de los Papas del Vaticano.
“Lamentablemente,
las actitudes antisemitas siguen presentes hoy en día. Como he dicho muchas
veces, un cristiano no puede ser antisemita. Nuestras raíces son comunes. Sería
una contradicción entre la fe y la vida. Juntos, sin embargo, estamos llamados
a trabajar para asegurar que el antisemitismo sea prohibido en la comunidad humana”,
lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Delegación de Rabinos, de los
“Judíos de las montañas” del Cáucaso, o también conocidos como Juhuri, a
quienes recibió en Audiencia en la Sala de los Papas del Vaticano.
Sin una memoria viva no
habrá futuro
En
su discurso, el Santo Padre saludó a los delegados del Congreso Mundial de
Judíos de la Montaña, provenientes de diferentes países. “La última vez que he
encontrado a una comunidad judía ha sido en Lituania, el pasado 23 de
septiembre – recordó el Pontífice – era un día dedicado a la conmemoración de
la Shoa, setenta y cinco años después de la destrucción del gueto de Vilna y el
asesinato de miles de judíos. He orado ante el monumento a las víctimas del
Holocausto y le pedí al Altísimo que consolara a su pueblo. Conmemorar el
Holocausto es necesario – puntualizó el Papa – para que quede una memoria
viva del pasado. Sin una memoria viva no habrá futuro porque, si no
aprendemos de las páginas más negras de la historia a no caer en los mismos
errores, la dignidad humana seguirá siendo letra muerta”.
La libertad religiosa es
un bien supremo
Pensando
en la Shoa, señaló el Papa Francisco, me gustaría conmemorar dos trágicos
acontecimientos más: “El pasado 16 de octubre se recordaba otro setenta y cinco
dramático: el del rastrillaje del gueto de Roma. Y dentro de pocos días, el 9
de noviembre, se cumplirán ochenta años de la llamada ‘noche de los cristales
rotos’, cuando se destruyeron muchos lugares de culto judíos, también con la
intención de erradicar lo que en el corazón del hombre y de un pueblo es
absolutamente inviolable: la presencia del Creador. Cuando se ha querido
sustituir al Buen Dios con la idolatría del poder y la ideología del odio –
puntualizó el Santo Padre – se llega a la locura de exterminar a las creaturas.
Por lo tanto, la libertad religiosa es un bien supremo que hay que proteger, un
derecho humano fundamental, un baluarte contra las reivindicaciones
totalitarias”.
Antisemitismo, una
contradicción entre la fe y la vida
Volviendo
su mirada al mundo actual, el Papa Francisco evidenció que, lamentablemente las
actitudes antisemitas siguen presentes hoy en día. “Como he dicho muchas veces
– precisó el Pontífice – un cristiano no puede ser antisemita. Nuestras raíces
son comunes. Sería una contradicción entre la fe y la vida. Juntos, sin
embargo, estamos llamados a trabajar para asegurar que el antisemitismo sea
prohibido en la comunidad humana”. Siempre he querido subrayar la importancia
de la amistad entre judíos y católicos, precisó el Papa, y esto se fundamenta
en una fraternidad enraizada en la historia de la salvación, y se concreta en
la atención mutua. “Con vosotros quiero dar gracias al Dador de todo bien por
el don de nuestra amistad – agregó el Pontífice – impulso y motor de diálogo entre
nosotros. Es un diálogo que en este tiempo estamos llamados a promover y
expandir a nivel interreligioso, por el bien de la humanidad”.
El diálogo crea armonía
entre las religiones
En
este sentido, alentó el Papa Francisco, quisiera recordarles el hermoso
encuentro interreligioso de hace dos años atrás en Azerbaiyán, donde me di
cuenta de la armonía que las religiones pueden crear “a partir de las
relaciones personales y de la buena voluntad de los responsables”. Ahí está el
camino. “Dialogar con los demás y orar por todos: estos son nuestros medios
para convertir las lanzas en guadañas, para hacer surgir el amor donde hay odio
y el perdón donde hay ofensa, para no cansarnos de implorar y seguir caminos de
paz. Sí, porque hoy – afirmó el Papa – no es el momento de las soluciones
violentas y abruptas, sino el momento urgente de emprender procesos pacientes
de reconciliación”.
Pido
al Todopoderoso que bendiga nuestro camino de amistad y confianza, invocó el
Papa Francisco, para que podamos vivir siempre en paz y, dondequiera que
estemos, podamos ser artesanos y constructores de paz. ¡Shalom Alechem!
Renato
Martínez – Ciudad del Vaticano
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