Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
vino la Madre Priora con el correo en la mano. Me traía la carta de una persona
del reto que me compartía parte de su vida y me pedía oraciones.
La
verdad es que no te lo voy a negar: cuando vi la carta, me hizo mucha ilusión.
Lo primero que miré fue el remite para localizar a la persona que me escribía.
Dentro de mí despertó un montón de sentimientos buenos, entre ellos, la sorpresa
y la alegría de recibir noticias tan deseadas.
Hoy
me he puesto a contestar la carta. Por un lado, quiero que esa persona reciba
el regalo que yo he tenido. Porque es verdad: hoy en día, casi nadie recibe
cartas manuscritas. Tal vez, el buzón de tu casa ya ni le miras, porque nunca
hay nada; si hay alguna carta, será una multa de tráfico, o un aviso de
Hacienda, o algo del banco. Lo más interesante que puedes encontrar es el
catálogo de IKEA o de Alcampo. Por eso ya no abres el buzón, has perdido toda
ilusión.
Pero
con una carta puedes llegar muy lejos, puedes tocar el corazón de la persona
que quieres. Le demuestras que te importa, que le dedicas tu tiempo,
precisamente ese tiempo del que hoy todos nos quejamos de no tener.
Sin
embargo, esa no es la única dificultad. También hay otro impedimento: el horror
de la página en blanco. Hace tanto tiempo que no escribes una carta, que no
sabes ni por dónde empezar.
¿Quieres
saber qué es lo mejor? Que a nuestro Dios le gusta escribir. Él nos ha dado una
serie de cartas escritas a mano para que puedas conocerle, amarle y seguirle.
Sí, todo ello lo tienes en la Biblia. Es la Palabra escrita de todo un Dios que
te ama y quiere que tengas por escrito su amor, para que una y otra vez lo
puedas leer.
Hoy
el reto del amor es coger una Biblia y leer un poco. Déjate decir al corazón lo
mucho que te ama tu Dios. Después escribe una carta a alguien a quien amas,
exprésale lo que siente y tiene tu corazón. Que con tu puño y letra le llegue
al otro el amor que le tienes. Sé que quizás estés de vacaciones... por ello,
lo tienes aún más sencillo. Compra una postal... y después escríbele un
WhatsApp para pedirle la dirección (porque seguro que no la sabes). Que hoy tu
mano escriba lo que el Señor te pone en el corazón.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
