El
Obispo de Roma animó a los jóvenes a "profundizar más en la vida de Jesús,
a conocerlo de verdad y a seguir el programa que Él nos propone para caminar
hacia la santidad”
"¿Qué
puedo hacer hoy para satisfacer las necesidades de mi prójimo?", fue la
pregunta que planteó el Papa Francisco a los más de 60.000 monaguillos y
acólitos reunidos en Roma con motivo de la XII Peregrinación internacional de
"los servidores del altar". El Pontífice aseguró que el camino hacia
la Santidad "no es para los vagos. Se necesita esfuerzo".
"El
camino hacia la santidad no es un sendero fácil, pero tampoco imposible de
recorrer. Para lograrlo es fundamental transformar el mundo, viviendo el amor
de Cristo", con estas palabras el Papa Francisco alentó a los más de 60
mil monaguillos y acólitos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro, la
tarde del martes 31 de julio; con motivo de la XII Peregrinación Internacional que
organiza el "Coetus Internationalis Ministrantium" (CIM), organismo
internacional que reúne a los diversos grupos nacionales y diocesanos de
"los servidores del altar" de Europa.
«Buscar
y perseguir la paz», es el lema de este evento que durará hasta el 3 de agosto
y que cuenta con la participación de jóvenes procedentes de países
europeos como Alemania, Italia, Portugal, Suiza, Serbia, Ucrania, Francia,
Bélgica, Croacia, Luxemburgo, Austria, Rumania, Eslovaquia, República Checa,
Hungría y Polonia. También están presentes grupos de Estados Unidos y Antigua y
Barbuda; un pequeño país americano situado en el mar del Caribe.
Buscar la Gloria de Dios
como lo hizo San Ignacio
El
encuentro con el Santo Padre coincidió con la memoria litúrgica de San
Ignacio de Loyola, santo español fundador de la Compañía de Jesús, a quien
Francisco describió "como un joven soldado que pensaba en su propia
gloria, pero que en el momento justo fue atraído por la gloria de Dios y
descubrió que sólo allí estaba el centro y el sentido de su vida".
En
su discurso dirigido a los monaguillos, el Papa lanzó una invitación
contundente a "caminar hacia la santidad", siempre buscando ser
"constructores de Paz" y procurando "imitar a los
santos, que son el Evangelio viviente, porque han podido traducir el
mensaje de Cristo en sus vidas".
Imitar a Cristo como lo
hizo San Pablo
Por
otra parte, el Pontífice recordó que el anhelo de santidad cristiano siempre va
motivado por el deseo de "hacer todo para la gloria de Dios", tal y
como indica San Pablo en su primera carta a los
Corintios: «Hagan todo para la gloria de Dios. Sean imitadores míos así
como yo soy imitador de Cristo» (1 Cor 10, 31-11,1).
"Servir
a la gloria de Dios en todo lo que hacemos es el criterio decisivo para
nuestras acciones, la síntesis definitiva de lo que significa vivir la amistad
con Jesús. Es la indicación que nos guía cuando no estamos seguros de qué es lo
correcto. hacer; nos ayuda a reconocer la voz de Dios dentro de nosotros, que
nos habla en la conciencia para que podamos discernir su voluntad",
explicó Francisco recordando que la gloria de Dios "es la aguja de la
brújula de nuestra conciencia".
Una gran misión... pero
"no imposible"
Y
teniendo en cuenta la dificultad que conlleva seguir el camino hacia la santidad,
el Santo Padre recordó que "es una gran misión pero no imposible", ya
que para ello contamos con el ejemplo de tantos santos que han "imitado a
Jesús", esforzándose por llevar una vida coherente para "atestiguar
en el día a día, el amor de Dios y la alegría de la fe buscando la salvación de
todos".
"Depende
de nuestra coherencia que nuestros hermanos reconozcan a Jesucristo: el único
salvador y la esperanza del mundo", concluyó el Papa.
Los jóvenes preguntan al
Papa
Otro
de los momentos más significativos de la jornada fue el profundo y alegre
coloquio que Francisco mantuvo con los miles de jóvenes, que a través de
representantes de cinco idiomas, formularon varias preguntas al Sucesor de
Pedro, quien contestó con espontaneidad y "hablando desde el corazón".
Cuestiones
que giraron en torno a cómo llevar la Paz fuera de los muros de la Iglesia, la
importancia de la contemplación eucarística, el descenso del número de jóvenes
en las comunidades parroquiales, así como la importancia de poder dar
respuestas a aquellos que descartan la existencia de Dios y rechazan la
religión.
Programa para la santidad:
las obras de misericordia
Las
respuestas del Papa contaron con un hilo conductor: la figura de Cristo como
modelo a seguir y fuente de inspiración frente a cada problema, cada obstáculo,
cada duda, cada oscuridad.
Asimismo,
el Obispo de Roma animó a los jóvenes a "profundizar más en la vida de
Jesús, a conocerlo de verdad y a seguir el programa que Él nos propone para
caminar hacia la santidad”. Un camino que “no es fácil” dijo, sino que
“requiere esfuerzo” y "no es para los vagos”.
El
Pontífice también alentó a practicar el amor hacia Dios y el prójimo que se
concretiza en las obras de misericordia: “Me gustaría preguntarles si conocen
las obras de misericordia” dijo Francisco: “estoy seguro que vuestros obispos
os las han enseñado”. "Es importante conocerlas", explicó a los
jóvenes monaguillos, "ya que si no las conocen, no podrán
realizarlas".
Y
siguiendo con las obras de misericordia, el Papa aseguró que "no es
necesario ir a la universidad y tener una licenciatura para realizarlas",
pues todos podemos hacerlas, "están a la mano de todos",
subrayó.
El
Santo Padre concluyó lanzando una pregunta: "¿Qué puedo hacer hoy para
satisfacer las necesidades de mi prójimo?". No importa si es un amigo o un
extraño, un compatriota o un extranjero. "Créanme, -dijo Francisco- al
hacerlo pueden llegar a ser verdaderamente santos, hombres y mujeres que
transforman el mundo viviendo el amor de Cristo".
Sofía
Lobos - Ciudad del Vaticano
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