El
profesor de Teología Ángel Cordovilla Pérez, de la Universidad Pontificia
Comillas, dirige el curso Iglesia y religión en España a los 40 años de
la Constitución, en la UIMP
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| Foto: EFE/Ballesteros |
¿Crees que se
ha valorado el papel de la Iglesia en la Transición política española?
Cuando hablas
con los protagonistas reales de aquellos años, sí que saben lo que hizo la
Iglesia en aquellos años y lo valoran.
Otro asunto es que eso haya pasado a la
luz pública o haya calado en el sentir general. Ahí yo creo que en la sociedad
hay un desconocimiento mayúsculo.
¿Cómo fue ese
papel?
Sobre todo, la
Iglesia experimentó en los años 60 una transición particular, anterior a la
Transición política en España. Fue un cambio interno provocado por el Concilio
Vaticano II y cuyos protagonistas principales fueron Pablo VI y el cardenal
Tarancón. Esa transición previa de la Iglesia fue decisiva para lo que pasó
después.
Con una Iglesia
preconciliar, ¿habría sido posible?
Claramente, no.
Esa evolución interna lo facilitó muchísimo. La Transición política se habría
dado de todos modos, pero quizá de una manera más dramática y más compleja.
¿Cómo ha sido
la relación Iglesia-Estado en los 40 años posteriores, hasta el día de hoy?
A grandes
rasgos, la adaptación de la Iglesia a la sociedad española desde un punto de
vista político y social ha sido admirable. Hay dos documentos esenciales que
marcan este fenómeno: Testigos del Dios vivo y Los
católicos en la vida pública.
Muestran una asunción total y sin reservas de
la Iglesia con respecto a una sociedad plural, democrática y constitucional.
Esa cantinela de una Iglesia nostálgica del nacionalcatolicismo es
absolutamente falsa, porque la Iglesia dio pasos evidentes para pasar de ser la
religión oficial del Estado, a ser una más dentro de un Estado aconfesional. Es
una acusación que me parece injusta.
Una voz más
pero con una presencia notable…
Lo único que
demanda la Iglesia en este campo es que se respete su presencia pública en la
sociedad. Eso no tiene nada que ver con el nacionalcatolicismo. La Iglesia
tiene una implantación significativa en la sociedad española y el Estado tiene
el deber de colaborar con ella, precisamente tal como marca la Constitución.
Ahora están de nuevo
con el tema de la revisión de los Acuerdos Iglesia-Estado, un asunto
recurrente…
Hay quien acusa
a los Acuerdos de ser materialmente preconstitucionales, pero formalmente
constitucionales, es decir, que fueron preparados con anterioridad a la Constitución
y luego fueron aprobados inmediatamente después. Yo creo que hay que ir más
allá de ese debate. Los Acuerdos responden a la situación del Estado y de la
Iglesia en los años 70 del siglo XX. 40 años después, ¿se pueden reformar?
Evidentemente, sí, porque la sociedad ha cambiado mucho, pero esto no se puede
hacer de manera unilateral.
Son un acuerdo entre dos partes, y se pueden
cambiar ¡siempre que haya un acuerdo entre esas dos partes! Se pueden revisar,
claro que sí, pero de mutuo acuerdo. Tal como están, responden a una situación
histórica determinada que después de 40 años se podría replantear, pero no para
romperlos.
La XVII Escuela
de Teología Karl Rahner–Hans U. Balthasar que acoge la Universidad
Internacional Menéndez Pelayo en su campus de Santander, del 23 al 27 de julio,
contará con las intervenciones, entre otros, de Olegario González de Cardedal,
Juan María Laboa, Rodolfo Martín Villa, Benigno Pendás, y José Francisco
Serrano Oceja.
Juan Luis
Vázquez Díaz-Mayordomo
Fuente: Alfa y
Omega
