De paso
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
¡Ha
empezado una etapa en nuestra Comunidad! Resulta que ayer el Señor nos regaló
una nueva Madre Priora: sor María. Gracias por todo lo que rezaste ayer por
nosotras, ¡y ahora a seguir orando por ella! Que el Señor la guíe a cada
momento, ¡para que ella pueda guiarnos a nosotras!
Sor
María... er, perdón... Nuestra Madre Priora (aún tenemos que acostumbrarnos)
tiene que tomar ahora un montón de decisiones importantes para la marcha de la
Comunidad. Sí, porque, con el cambio de Priora, ¡se empieza de cero! En los
próximos días nombrará a las porteras, telefonistas, enfermeras... ¡todo se
pone patas arriba!
La
verdad es que, en mi vida religiosa, ya he vivido varios cambios de Priora,
pero reconozco que jamás me había impactado tanto como ahora. Sí, porque esta
vez, ¡vivo en Comunidad!
¿Me
pondrán un nuevo oficio? Yo estoy contentísima poniendo la mesa... ¿Tendré
nueva compañera de oficio? ¿Cambiarán los grupos de cocina? Miles de preguntas
en las que se entremezcla la incertidumbre y la ilusión.
Precisamente
hoy, que me he despertado con esto en la cabeza, el Señor ha salido a mi
encuentro en el evangelio de este día: “Venid a mí... encontraréis descanso
para vuestras almas”.
¡Ahí
está la clave! No importa si cambian las circunstancias, lo importante es ir
siempre a Jesús, seguirle por el camino que Él marque.
Al
fin y al cabo, ¿no dice que Él es “el Camino”? Eso supone caminar, avanzar,
salir de lo conocido, descubrir paisajes nuevos. ¡Jesucristo está siempre en
movimiento! A nosotros nos sale casi por instinto acomodarnos, buscar
seguridades y tener la vida organizada, planificada... ¡pero el Señor es
continua novedad! Y Él nos invita a estar abiertos a la aventura. Los que
seguimos a Cristo somos un pueblo peregrino, sabemos que en todo estamos de
paso, ¡excepto en Su amor! ¡¡Ahí sí que podemos afianzarnos!!
Hoy
el reto del amor es que recibas con una sonrisa los cambios de planes.
Aprovecha para entregar en este momento tu organización del día al Señor. Te
invito a que hoy, cuando alguien te pida ayuda, te proponga algo distinto a lo
planeado, surja un imprevisto, o te encuentres con un atasco... mires al Señor.
No te enfades: ora, ¡y sonríe, pues Él está llevando tu jornada! Los cambios en
la travesía conducen a nuevos destinos, ¡déjate sorprender por Él! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
