En la Biblia aparecen
muchos números, pero no todos hay que entenderlos “al pie de la letra”
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Más
allá del significado cuantitativo que estamos acostumbrados a darles, los
números bíblicos a menudo tienen un significado simbólico, y a veces un
significado gemátrico. El conocimiento de estas sutilezas matemáticas es muy
valioso para aclarar y entender la Palabra de Dios
Para
las personas de hoy en día, los números se utilizan para un propósito muy
preciso: designar una cantidad. En cambio, en el Oriente antiguo tenían, además
del significado cuantitativo, un significado simbólico y un significado
gemátrico. Por lo tanto, en la Biblia los números abarcan estas tres realidades
distintas.
Por
eso Jérôme Martineau, biblista canadiense, exdirector de la revista Notre-Dame
du Cap, y ahora director de una comunidad de El Arca en Quebec, invita a
cualquier lector de la Biblia que se encuentre con un número a preguntarse:
¿este número indica una cantidad o encierra un mensaje? Para ayudarnos a verlo
con más claridad, repasaremos el simbolismo de los números, siguiendo un
artículo publicado por Martineau en el sitio Interbible.org.
El sentido simbólico
El número 1
Simboliza
a Dios, lo único. Expresa exclusividad, primacía, excelencia. Como dice Jesús:
“El Padre y yo somos uno” (Jn 10, 30). De igual forma, san Pablo declara:
“Hay (…) un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios” (Ef 4,
5). El número 1 simboliza el entorno divino.
El número 2
Representa
al ser humano, en quien existe una dualidad, una división interior,
consecuencia del pecado original. Este sentido permite resolver ciertos enigmas
contenidos en el Evangelio. Por ejemplo, en Jericó, según san Marcos (10, 46)
es un solo ciego, de nombre Bartimeo, el que es sanado, mientras que en la
misma escena relatada por san Mateo (20, 30), ¡había dos ciegos! ¿Quién dice la
verdad? Los dos: Marcos nos ofrece la versión histórica de los hechos, mientras
que Mateo recurre al número simbólico.
El número 3
Expresa
una totalidad, en relación con las tres dimensiones del tiempo: pasado,
presente y futuro. En la Biblia, decir tres equivale a decir “la totalidad” o
“siempre”. Así, los tres hijos de Noé representan la totalidad de sus
descendientes. Las tres negaciones de Pedro simbolizan todas las veces que
Pedro fue infiel a su Maestro. Las tres tentaciones que Jesús sufrió del diablo
representan todas las tentaciones que tuvo que afrontar durante su existencia
terrenal. Y cuando el Antiguo Testamento llama a Dios tres veces santo, es para
significar que él posee la plenitud de la santidad.
El número 4
Simboliza
el cosmos, el mundo, en relación con los cuatro puntos cardinales. Además,
cuando Ezequiel le pide al Espíritu que venga de los cuatro vientos para soplar
sobre los huesos secos, no significa que solo haya cuatro vientos, sino que
llama a todos los vientos del mundo entero. Del mismo modo, cuando el autor del
Apocalipsis habla del trono de Dios, rodeado de cuatro Seres Vivientes, quiere
decir que toda la Tierra es su trono.
El número 5
Simboliza
“algunos”, una cantidad indeterminada. Así, Jesús, durante la multiplicación de
los panes, tomó cinco panes; en el mercado, se vendieron cinco pájaros por dos
monedas; Isabel, madre de Juan Bautista, tras concebir, permaneció oculta en su
casa durante cinco meses. Varias veces en sus parábolas, Jesús emplea el número
5 dándole este sentido indeterminado: las cinco jóvenes prudentes y las cinco
insensatas, los cinco talentos, los cinco pares de bueyes comprados por los
invitados al banquete…
El número 7
Representa
la perfección. Jesús le dirá a Pedro que debe perdonar a su hermano hasta 70
veces. El 7 a menudo aparece en relación a las cosas de Dios. El autor del
Apocalipsis es el que lo usa con más frecuencia (54 veces) para describir
simbólicamente las realidades divinas: las siete Iglesias de Asia, los siete
Espíritus alrededor del trono de Dios, las siete trompetas, los siete
candelabros, los siete cuernos y los siete ojos del Cordero, los siete truenos,
las siete plagas, las siete copas derramadas. El 7 también puede designar la
perfección en el mal, como es el caso cuando Jesús enseña que, si un espíritu
impuro sale de un hombre, puede regresar con otros siete espíritus más
malvados, o cuando el Evangelio nos dice que el Señor libró a María Magdalena de
siete demonios. La Tradición cristiana ha permanecido fiel a este simbolismo,
fijando en 7 el número de sacramentos y dones del Espíritu Santo.
El número 12
Expresa
la elección. Así, hablamos de las 12 tribus de Israel, ¡mientras que el Antiguo
Testamento menciona más de 12! Pero eso significa que estas tribus son las
elegidas. Los 12 apóstoles de Jesús, a quienes él llama Los Doce, son los
elegidos del Señor. El Apocalipsis habla de las 12 estrellas que coronan a la
Mujer, las 12 puertas de la Jerusalén celestial, los 12 ángeles y los 12 frutos
del árbol de la Vida.
El número 40
Representa
la sustitución de un período por otro, o bien la duración de una generación.
Así, el diluvio continúa durante 40 días y 40 noches, el tiempo del paso hacia
una nueva humanidad. Los israelitas pasan 40 años en el desierto, el tiempo
necesario para que la generación infiel sea reemplazada por otra. Moisés se
queda 40 días en el monte Sinaí, Elías camina 40 días. Jesús ayunó durante 40
días para marcar su transición de la vida privada a la pública.
El sentido gemátrico
Además
del significado cuantitativo y simbólico, el tercer sentido que un número puede
tener en la Biblia es el significado gemátrico. Particularidad de las lenguas
hebrea y griega, la gematría es una forma de exégesis que asocia un número con
una letra. Así, una palabra también puede designar un número cuando se suman
las “letras-números”.
El
juego bíblico más famoso de gematría, según Jérôme Martineau, es el que se
encuentra en el Apocalipsis, referente al número 666, que designa a la Bestia.
El autor del Apocalipsis afirma que se trata de una “cifra humana”, por lo que
nació la hipótesis de que el que se escondería detrás de esta figura sería el
emperador Nerón. En efecto, el valor numérico de su nombre, si añadimos su
título de “César”, es 666: QSAR NERON = 100 + 60 + 200 + 50 + 200 + 6 + 50 =
666.
Otro
ejemplo, en Génesis: la invasión de Palestina por cuatro ejércitos poderosos,
que tomaron prisionero a Lot, sobrino de Abraham. Cuando Abraham fue informado,
reunió a 318 hombres, se puso en camino para perseguir a los secuestradores y
logró liberar a Lot. ¿Cómo podemos imaginar que Abraham, disponiendo solo de
318 hombres, fuera capaz de derrotar a los cuatro poderosos ejércitos de
Mesopotamia? Este número, 318, explica el biblista, tiene un significado
especial. Sabemos que Abraham tenía un siervo llamado Eliezer, a quien había
designado como heredero de todos sus bienes. Si tomamos los números que
corresponden a las letras hebreas de este nombre, obtenemos e=1 + l=30 + i=10 +
e=70 + z=7 + e=1 + r=200 = 318. Lo que significaría que Abraham fue a luchar
acompañado de todos sus herederos, y que estos herederos siempre triunfarán
sobre sus enemigos.
Mathilde de Robien
Fuente:
Aleteia
