Pelando nabos
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
tuvimos cocina; hubo un momento en que estábamos Israel y yo solas. Una,
friendo pechugas; la otra, aderezando macarrones. Era el último día de retiro,
día que quieres aprovechar al máximo... y lo último que te encaja es la cocina.
Sin
embargo, nos pusimos a hablar de los Ejercicios, de dónde habíamos visto al
Señor, y sentía que el corazón se me esponjaba. Después, no pude evitar reírme,
porque la semana anterior nos pasó algo parecido: entre pucheros tocábamos el
Cielo.
Y
me acordaba del hermano Rafael cuando decía:
“Alguien
que me dice que ¡qué estoy haciendo! ¿Que qué estoy haciendo? ¡Virgen Santa!
¡Qué pregunta! Pelar nabos…, ¡pelar nabos!… ¿Para qué?… Y el corazón dando un
brinco contesta medio alocado: ‘Pelo nabos por amor…, por amor a Jesucristo’.”
Pensaba
en todos aquellos a los que hoy se os hace arduo ir a trabajar o afrontar las
tareas del día. Es verdad que las circunstancias no pueden cambiar y, sin
embargo, ¡puedes tocar el Cielo! Todo depende de que no vayas solo a trabajar,
de que dejes que Cristo entre en tus tareas del día e impregne de Amor cada
gesto que tengas.
Así,
si montas la primera pieza de un coche, no conocerás a la persona que lo va a
conducir, pero llevará en su coche una pieza cargada de oración por él; si
estás en la cocina, hay personas que van a comer de tu comida y, si dejas que
entre Jesucristo, además de ingredientes, pondrás Amor; si eres profesor en un
colegio, ora por cada alumno que se te acerque y verás que tus respuestas son
diferentes.
Que
hoy todos “pelemos nabos” pero... ¡por amor a Jesucristo! Que en todo lo que
tengamos entre manos, al transformarlo en oración, toquemos el Cielo.
Hoy
el reto del amor es que “peles nabos por amor a Jesucristo”. Cambia tu reloj de
muñeca y así, cada vez que lo mires, pregúntate: “¿Para qué?... ¡Por amor a
Jesucristo!”. Vuelve tu mirada a Él; allí donde estés, es tu momento de
oración, de intimidad con el Señor.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
