Entenderás
Hola,
buenos días, hoy Joane e Israel nos llevan al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
celebramos los 10 años de Lety como Madre Maestra. Tranquilo, que era
celebración de víspera, así que aún estás a tiempo de rezar por ella y
felicitarla, porque en realidad el día es hoy.
10
años... Como cualquier aniversario, este acontecimiento te invita a mirar atrás
y a dar gracias por esa persona en una dimensión concreta (cumpleaños, boda,
comienzo de un trabajo...) ¡por eso celebramos todo! Vivir en acción de gracias
ensancha el corazón.
Lety
siempre nos cuenta cómo fue cuando le nombraron Madre Maestra: ¡no había
novicias! Pero ella quiso ir a vivir al Noviciado para prepararlo. ¿Cómo? No
puso cortinas nuevas, ni hizo cambio de muebles... lo preparó con Oración.
Siempre ha sido consciente de que cada vocación la trae el Señor, desde la
certeza de que está vivo y es Él el que mueve el corazón. Oró, solo oró y
esperó en Él. Al año y medio, entró Sión.
Ahora,
después de 10 años de que Lety comenzase esta aventura, Sión está a tres meses
de su Profesión Solemne. ¡A punto de consagrarse para siempre! Lo que parecía
estéril, lo que parecía vacío, está dando fruto. Vivirlo y contemplarlo nos
sobrecoge, no solo por la próxima consagración de Sión, o por haber llegado
nosotras en estos 10 años, o por tantas personas que nos acompañan cada día muy
de cerca... sino también porque tú estás aquí.
Gracias,
Lety, porque vives mirando a Cristo, porque te has fiado de Él. Sabemos que no
sabes qué es tener tiempo para ti, que buscas siempre sacar lo mejor de
nosotras, que velas por que vivamos de Cristo y lo demos a los demás. Es verdad
que no nos das “formación de libro”, pero, ¿sabes?, la fuerza la tiene tu
testimonio, la certeza con la que vives de Cristo y dejas que Él salga por ti
en todo momento.
Y
tú, querido amigo, pensarás que estás fuera del Noviciado, que todo esto poco
tiene que ver contigo y que tu vida es muy diferente a la nuestra. Sin embargo,
si estás leyendo estas líneas, eres parte de nuestra familia. También formas
parte de los frutos de esa oración y de ese deseo que el Señor pone cada día en
nuestro corazón de no quedarnos con lo que vivimos: “contemplar y dar lo
contemplado”.
Muchas
veces vivimos cosas que no entendemos porque nos falta panorámica. Puede que
estés viviendo una situación difícil, en la que no veas nada en el horizonte.
Espera en Él, no razones y deja que Cristo te vaya mostrando el camino y... en
10 años entenderás.
Hoy
el reto del amor es que dejes a los pies de Cristo esa situación en la que
ahora no ves horizonte. Espera en Él y entenderás.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
