Audiencia
del Papa Francisco a las Religiosas Teatinas de la Inmaculada Concepción, a
quienes recibió este sábado, 16 de junio, en la Sala del Consistorio del
Vaticano
“El
mundo necesita de vuestro testimonio de vida fraterna en comunidad, animada por
una espiritualidad de comunión entre vosotras. La espiritualidad del vivir
juntos, de tal modo que el camino comunitario se convierta en un santo
peregrinar”, lo dijo el Papa Francisco a las Religiosas Teatinas de la
Inmaculada Concepción, a quienes recibió en Audiencia este sábado 16 de junio,
en la Sala del Consistorio del Vaticano.
Carisma Cristocéntrico y Mariano
En
su discurso, el Santo Padre recordó, el IV Centenario del regreso a la casa del
Padre de la fundadora de esta Congregación, Madre Úrsula Benincasa y agradeció
a las religiosas por el trabajo apostólico que realizan en diferentes partes
del mundo, juntamente con los Padres Teatinos. “Úrsula Benincasa fue una mujer
contemplativa. Como el profeta Jeremías, también ella se dejó seducir por el
Señor. Durante toda su vida – señaló el Pontífice – ha buscado la plena
conformación a Cristo crucificado, incluso gracias a las experiencias místicas.
Enamorada de la Eucaristía, hizo de este Sacramento el centro y el nutrimiento
de su vida. Enraizada en Cristo y atraída por la luz de la Inmaculada
Concepción, les ha dejado un carisma que es inseparablemente cristocéntrico y
mariano; y como testamento, vivir sin otra regla que el amor”.
Vayan a las periferias existenciales, con libertad
de corazón
Refiriéndose a su carisma y a su estructura
espiritual, el Papa Francisco recordó a las religiosas Teatinas, que Cristo es
el único sumo bien y que se fundamenta en la vida de oración. “La oración –
dijo el Santo Padre – las lleva de modo particular, a dedicarse a la educación
y formación de las nuevas generaciones, atentas a la promoción humana y a su
crecimiento en la fe; esto sin dejar de lado vuestra presencia junto a las
personas sufrientes, en las cuales reconocen a Jesús crucificado. Por este
camino el Señor las llama a salir de ustedes mismas y a ir a las periferias
existenciales, con libertad de corazón”. Ustedes encontraran la vida donando
vida, les dijo el Obispo de Roma, encontraran esperanza dando esperanza,
encontraran vuestra razón de ser en la Iglesia y en el mundo amando y viviendo
siempre según la lógica del don, la lógica del Evangelio.
“Encontraran la vida donando vida. Encontraran esperanza dando
esperanza, encontraran vuestra razón de ser en la Iglesia y en el mundo amando
y viviendo siempre según la lógica del don, la lógica del Evangelio”
Testigos de la trascendencia
Por
ello, el Papa Francisco las animó a seguir el ejemplo de su Fundadora, y ser
maestras de la experiencia de Dios. “El mundo de hoy – precisó el Pontífice –
necesita testigos de la trascendencia, de personas que sean sal de la tierra y
luz del mundo, que sean la levadura en la masa”. No priven a los y mujeres de
hoy, les dijo el Papa, de este alimento necesario cuanto el pan material, hoy
Jesús les dice al igual que a los discípulos, denles ustedes de comer. “Si
estarán abiertas a la acción del Espíritu – alentó el Pontífice – Él las guiará
para responder con creatividad al grito de los pobres y de tantos hambrientos y
sedientos de Dios”.
La espiritualidad del vivir juntos
El
mundo necesita de vuestro testimonio de vida fraterna en comunidad, les dijo el
Papa Francisco, animada por una espiritualidad de comunión entre vosotras. La
espiritualidad del vivir juntos, de tal modo que el camino comunitario se
convierta en un santo peregrinar. “Que resuene siempre en vuestros corazones el
testamento de su Fundadora: ámense mutuamente. Respétense mutuamente. Cada una
busque el bien de la otra. Así – precisó el Pontífice – encarnaran el
mandamiento del amor allí donde viven y trabajan, en las escuelas, en las
parroquias, en las casas de acogida, en todo lugar donde con la vida y la
palabra llevan el Evangelio de Cristo. Así serán constructoras de comunión
dentro de vuestro Instituto y fuera de este.
Renato Martínez – Ciudad del Vaticano
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