Empápate
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba
desayunando, sumergí un bizcocho en la leche. En ese momento se me acercó una
hermana a darme un recado. La escuché mientras mi mano sujetaba el bizcocho con
firmeza. De repente:
-¡Plof!
La
parte que se había ablandado se desprendió del resto del bizcocho y cayó en la
taza desde unos centímetros de altura. El resultado fue... ¡catastrófico! Las
salpicaduras llegaron hasta mis gafas, pasando por el hábito blanco y la mesa.
La escena fue divertida, y no pude evitar soltar una carcajada ante la
situación.
Me
di cuenta de que ¡tenemos que ser bizcocho! Bizcocho que se empapa con el otro,
que no solo escucha, sino que se moja y se deja caer hasta ser uno con él. Se
puede ver a las personas como la cuchara, que se moja pero no se implica del
todo... o como el bizcocho, que se va empapando poco a poco, quedando
totalmente impregnado.
Jesús
tocaba a los enfermos, jugaba con los niños, se sentaba con los discípulos...
se empapaba con cada gesto.
Hoy
el reto del amor es que te empapes y te dejes caer, que te intereses por algo
que esté haciendo esa persona que tienes cerca, y te impliques en ello de
alguna manera. ¿Qué le gusta hacer o qué está haciendo? ¿Le acompañas? ¡Salta!,
déjate caer y hazte uno con él.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
