Conquistado
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
estuvimos rezando el Rosario por la huerta con una imagen pequeñita de la
Virgen de Fátima. Esto es algo que hacemos todos los 13 de mayo, ya se ha
convertido en tradición.
Con
María, recorrimos cada rincón de la huerta. Cuando enunciaban un misterio,
comenzábamos a caminar hacia otro lado, y así, una a una, fuimos recorriendo
todas las zonas. Aprovechamos para orar por la paz en el mundo y en el corazón
de cada persona.
En
una de las ocasiones que me tocó llevar las andas de la Virgen, me salía de lo
profundo orar para pedirle a María y a Jesús que hicieran suyo cada rincón del
monasterio, que todo quedara bajo su protección y cuidado. Me llenó de paz
aquella oración.
Después,
ya en la oración de la tarde, me di cuenta de que Ellos me pedían algo más...
No se trata solo del monasterio, sino que quieren conquistar y apropiarse de
cada zona de mi vida.
Y
es que el Amor de María y de Jesús es así, de conquista. Su amor es tan libre
que nada es a la fuerza, sino un amor de enamorados, que quieren ir
conquistando cada una de las zonas de nuestra persona, para que les permitamos
ir llenando de su amor todos los rincones de nuestra vida.
Al
instante supe qué zona de mi vida querían conquistar ahora, así que eso les
pedí: que entraran también en esos rincones.
Y
tú, ¿qué zona de tu vida aún no ha sido conquistada del todo por Jesús y María?
Quizá sea el trabajo, que te agobia... si te dejas conquistar por Ellos, si
haces la prueba de soltar las riendas en Sus Manos, experimentarás cómo ya no
te supondrá un peso. O quizá sea tu horario, donde pueden estar solicitando un
hueco para que les dediques a Ellos, un rato donde puedas encontrar paz, donde
puedas reconocer que tu vida está tocada por su amor...
Hoy
el reto del amor es dejarte conquistar. Seguro que ya tienes claro en tu
interior a qué zona de ti están queriendo entrar. No tengas miedo, cada vez que
vuelves a soltar algo de tu vida en Sus manos, tocas el Cielo. Confía y
descansa.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
