Secretos del revés
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Sigo
dándole duro a mis clases de costura. Actualmente estoy batallando con unas
florecitas decorativas en relieve que quedan muy monas en cualquier lado... en
el hipotético caso de que consigas hacerlas, claro.
Y,
lo que es la flor en sí, mal que mal, algo sale. Pero, lo que son las hojitas
verdes alrededor... ¡es una odisea!
Había
conseguido acabar ya una de las hojitas. Toda dispuesta me lancé a por la
segunda. Por la parte de atrás, crucé el hilo hasta donde quería que saliese la
hojita y...
-¿Pero
qué estás haciendo? -me preguntó mi maestra costurera.
-Empezar
la segunda hojita -dije muy convencida.
-Pero
mira cómo has dejado el hilo por detrás... Tienes que retroceder el hilo por la
primera hoja, ir cosiéndolo por el borde de la flor sin que se vea por delante,
y así hasta que llegues al sitio donde nace la segunda hoja.
-Pero,
sor Puri... ¡si eso luego no se va a ver!
-Mujer...
¿tú no sabes que a las buenas costureras se las reconoce por el revés? Por
delante todo se ve bonito. Es en los hilos de atrás y en los remates donde se
aprecia la verdadera elegancia.
Ante
una explicación tan entusiasta, solo pude echarme a reír... y liarme a poner
bonitos también los hilos por detrás.
Mientras
lo hacía, recordé la historia de un hombre. Se dedicaba a tallar madera, y le
contrataron en las obras de una catedral. Hizo unas obras preciosas. Pero, en
una de las vigas interiores del techo, labró una imagen realmente espectacular.
“¿Cómo te has esforzado tanto en esto? ¿No te das cuenta de que nadie lo va a
ver?”, le dijeron. “Precisamente por eso”, respondió, “esto es lo que va a ver
sólo Dios. Por eso tiene que ser lo mejor”.
¡Qué
difícil es el trabajo escondido, cuidar esos detalles de los que nadie va a
darse cuenta! Sin embargo, es precisamente ahí donde se demuestra el amor más
grande, aquel que actúa sin esperar nada a cambio. Y, ¿cuántos detalles nos
prepara el Señor a lo largo del día... aun sabiendo que no nos daremos cuenta?
Hoy
el reto del amor es cuidar los hilos que nadie ve; es decir, esos actos que
estamos seguros que ve el Señor. Tal vez los aprecie sólo Él, pero,
precisamente por eso, ¿no deberían ser los que más cuidemos? Hoy haz un pequeño
acto de amor sin que nadie se dé cuenta, ¡sólo para el Señor! ¡Feliz día entre
bastidores!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
