“Exulta en la esperanza,
porque el Señor te ama como padre y como madre”
En
su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa
Marta, el cuarto jueves de marzo, el Santo Padre recordó la fidelidad de Dios y
dijo que acercarse al Sacramento de la Penitencia no es como ir a la
tintorería, sino recibir el abrazo de amor del Señor
El
Señor es fiel, no se olvida de nosotros. Y esto lo impulsa a exultar en la
esperanza. El Papa recordó esta mañana ante la inminente Semana Santa, que la
Iglesia invita a reflexionar sobre el amor fiel de Dios a la vez que el Señor
“siempre se ha acordado de su alianza”, como dice el Salmo responsorial y la
Primera Lectura – tomada del Libro del Génesis – que recorre el episodio
de la alianza de Dios con Abraham. Una alianza que se prolongará en la historia
del pueblo, a pesar de los pecados y de la idolatría.
El amor de Dios intenso
como el de un padre y una madre
En
efecto, el Señor tiene un “amor visceral” que no le permite olvidar. Y para
hacer comprender esto el Pontífice recordó que en Argentina, con ocasión del
día de la madre, se suele regalar a la propia mamá una flor llamada
“No-me-olvides”, que tiene dos colores: un azul suave, para las mamás
vivas, y el violeta, para las madres difuntas:
“Así
es el amor de Dios, como el de la mamá. Dios no se olvida de nosotros. Jamás.
No puede, es fiel a su alianza. Esto nos da seguridad. De nosotros podemos
decir: ‘Pero, mi vida es tan mala… Me encuentro en esta dificultad, soy un
pecador, una pecadora…’. Él no se olvida de ti, porque tiene este amor
visceral, y es padre y madre”.
El sacramento de la
Penitencia no es como ir a la tintorería
Por
lo tanto – destacó el Papa Francisco – se trata de una fidelidad que lleva a la
alegría. Y añadió que al igual que para Abraham, nuestra alegría es exultar en
la esperanza porque “cada uno de nosotros sabe que no es fiel”, pero Dios sí lo
es, reafirmó el Santo Padre. E invitó a pensar en la experiencia del Buen
Ladrón:
“Dios
fiel no puede renegar de sí mismo, no puede renegar de nosotros, no puede
renegar su amor, no puede renegar a su pueblo, no puede renegar porque nos ama.
Ésta es la fidelidad de Dios. Cuando nosotros nos acercamos al Sacramento de la
Penitencia, pero por favor: no pensemos que vamos a la tintorería a quitar la
suciedad. No. Vamos a recibir el abrazo de amor de este Dios fiel, que nos
espera siempre. Siempre.
Nuestra alegría es
exultar en la esperanza
A
continuación, Francisco hizo referencia al Evangelio del día en el que el Juan
nos dice que los Doctores de la Ley habían recogido piedras para tirarlas contra
Jesús. Se habla de piedras para matar – recordó el Papa – para “oscurecer la
verdad de la Resurrección”. Y, en conclusión, Francisco volvió a referirse
a la exhortación central de su homilía:
“Él
es fiel, él me conoce, él me ama. Jamás me dejará solo. Me lleva de la mano.
¿Qué más puedo querer? ¿Qué más? ¿Qué debo hacer? Exulta en la esperanza.
Exulta en la esperanza, porque el Señor te ama como padre y como madre”.
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