Larga distancia
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
otro día iba compartiendo opiniones con sor Teresita sobre la Cuaresma: que si
hay veces que se hace muy larga, que si hay años que es especial...
En
esas estábamos, cuando concluyó:
-De todas formas, ¡menos mal que ya falta poco para que empiece la Pascua!
-De todas formas, ¡menos mal que ya falta poco para que empiece la Pascua!
No
pude evitar echarme a reír.
-¡Pero, sor Teresita! -le dije- ¡Que lo que va a empezar es la Semana Santa!
-¡Pero, sor Teresita! -le dije- ¡Que lo que va a empezar es la Semana Santa!
-Deja,
deja -me contestó- Ya falta menos para la Pascua, ¡que tengo unas ganas de
gritar aleluyas...!
Recordando
la conversación, todavía sonrío. Lo cierto es que me impresionó un montón. Yo
me estaba fijando en lo inminente, en lo que tenemos encima, que es la Semana
Santa. Aunque es un tiempo de gracia particularmente bonito, también es
especialmente duro, intenso... por eso tengo sentimientos encontrados: ganas de
que empiece y, al mismo tiempo, deseos de que tarde un poco más en llegar.
En
cambio, sor Teresita me invitaba a mirar más allá, ¡a la Pascua! ¿Y quién no
tiene ganas de gritar (y cantar) aleluyas? Yo me estaba atascando en la Semana
Santa, ¡estaba perdiendo de vista la Resurrección! ¡¡Y eso sí que tengo unas
ganas locas de que llegue cuanto antes!!
Me
consuelo pensando en que a los discípulos les pasaba lo mismo. Jesús les
anuncia: “El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres; lo
matarán, mas, al tercer día, resucitará” (Mc 9, 31). Y, de este mensaje, ¿con
qué se quedan los discípulos? ¡Con que Jesús va a morir!
Mucho
les costó a ellos también mirar más allá de la cruz: ni el sepulcro vacío, ni
las mujeres... ¡tuvo que presentarse el mismo Cristo para que viesen que había
resucitado!
Así
nos puede pasar también a nosotros, respecto a esta Semana Santa, o respecto a
ese hermano que tienes al lado. ¿Dejarás que el Señor transforme tu mirada para
ver más allá de sus debilidades y pobrezas? Descubrirás que en esa persona,
aunque veas “muerte”, ¡también hay resurrección!
Hoy
el reto del amor es mirar más allá. No te quedes en las apariencias de los
acontecimientos o de las personas. Pídele a Cristo que te dé Sus ojos, ¡para
verle a Él detrás de todo! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
