¿Tubería para comunicarse?
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Si
vas paseando por el exterior del monasterio, a poca distancia del suelo
encuentras unas cuantas ventanas, que dan a la planta baja. Pero una de estas
ventanas es peculiar, pues de ella sale una especie de tubería.
Sin
embargo, no es una tubería cualquiera: si desde ahí queremos saludar o dar un
recado a la que está en la cocina, hablamos por él y, en la cocina (que está en
el primer piso), la voz sale por un desagüe del suelo.
Es
un medio de comunicación muy eficaz. Ayer tuve que dar un recado a Sor Amada,
que se encontraba arriba, fregando en la cocina y, sin abrir la ventana ni
nada, me respondió al instante alto y claro.
Muchas
veces pensamos que la oración es eso: una tubería que lleva nuestras palabras a
“la planta de arriba, hasta la cocina”. Y no sabes muy bien si el cocinero va a
contestar o no, o ni siquiera si escucha tus mensajes.
Nos
parece que Jesús está en la planta de arriba encargándose de Sus cosas y que
nos tenemos que apañar para llegar a Él. Sin embargo, Él se apañó para llegar a
nosotros, y no sólo eso, sino que se quedó a nuestro lado. “He aquí que yo
estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Es Dios
con nosotros, no el cocinero que nos mira o nos atiende desde arriba.
Desde
ayer, el Papa nos convoca a dedicar 24 horas para el Señor. Hemos pasado la
noche haciendo turnos; a lo largo de la mañana y de la tarde vendrá gente de
todas las edades a estar un rato con Jesús. Sin tubería, sin distancias... ante
su presencia real. No quiero decirte más, mejor que te lo diga Él.
Hoy
el reto del amor es que te acerques a una iglesia, que te sientes con Él y que
le hables, que le escuches. Déjate abrazar por Él, siente su presencia viva y
real.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
