Activación en dos pasos
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Con
todo esto del frío, me han regalado un remedio muy curioso. Se trata de unos
pequeños saquitos (como los clásicos “triguillos” o sacos llenos de semillas,
pero en miniatura) que vienen con un envoltorio de plástico. Resulta que,
cuando abres el envoltorio, el saquito comienza a calentarse. Así puedes
utilizarlo para calentarte las manos, o incluso para colocarlo dentro del zapato
y llevar los pies calientes.
Aunque
un poco escéptica, me animé a probarlo y quedé completamente perpleja. Es
realmente impresionante notar cómo un saquito blanco, donde aparentemente no
ves nada, comienza a desprender calor, calor y, uff... más calor... ¡ya te digo
si calienta!
Así
que, por curiosidad, me puse a buscar por qué sucedía aquello. Al parecer,
dentro del saquito, hay una serie de componentes variados (polvo de hierro,
carbón activo, agua...) que, al sacarlos de su envoltorio y entrar en contacto
con el aire, producen una reacción química que provoca que se active el saco y
que se comience a calentar.
Me
daba cuenta de que todos tenemos días en que estamos como “fríos”: fríos con
los demás, apáticos con uno mismo, dejamos helados a los de alrededor...
Lo
que ha sucedido es que se nos ha olvidado activar nuestro corazón, que es como
nuestro saquito particular. Y su puesta en marcha es exactamente igual: tan
solo necesitamos desenvolverlo, y dejar que le dé el Aire.
Desenvolverlo;
es decir, estrenar cada día un corazón nuevo como un regalo recibido. ¿Las
veces que ayer dejé de amar? Ya forman parte del pasado, y pertenecen al Señor.
Él, a cambio, nos regala cada mañana “estar de estreno”, porque Él nos da una
nueva oportunidad para vivir y apostar por el amor.
Y
dejar que dé el Aire a nuestro corazón es que nos dejemos tocar por el Espíritu
Santo, don que nos hace Jesús Resucitado, que quiere mantener el corazón
activado, caliente, lleno de amor para poder irradiarlo, no solo a nosotros
mismos, sino a todos los de alrededor.
Hoy
el reto del amor es estrenar un nuevo corazón. Esta mañana, antes de ponerte en
marcha, no te olvides de activar el foco de calor de tu vida. Serás feliz y
harás felices a los demás.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
