Fe y razón
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
día de san José, como es solemnidad, se levanta la abstinencia y el ayuno. Así
que, ese día, en el desayuno hubo cosas especiales: en el plato me encontré un
trozo de bollo tipo “plum cake” y, al lado, cuatro canutillos de barquillo.
Desayuné
la mitad del bollo y la mitad de los canutillos, y guardé el resto para la
noche. Los dejé en un plato, poniendo debajo los canutillos (buenísimos y muy
crujientes) y encima el bollo.
Cuál
fue mi sorpresa al descubrir, por la noche, ¡que el bollo había ablandado los
canutillos! Parecían de chicle; ¡con lo crujientes que estaban por la
mañana...!
Me
di cuenta de que, el orden en que los puse en el plato, fue lo que hizo que el
bollo no dejara a los canutillos seguir siendo crujientes.
Mirando
lo sucedido, descubrí que esto es lo que a veces hago en mi vida con la fe y la
razón. La fe son los canutillos, la fe es viva, alegre, dinámica, da vida...;
el bollo es la razón, lo que es más espeso, dulce, sabroso. Los dos en sí son
buenos; la fe y la razón son necesarias en nuestra vida. El problema es en qué
orden las ponemos en nuestra vida.
Cuando
nuestra razón es la que está por encima de nuestra fe, entonces vivimos una fe
razonada, que no está mal, pero que no acaba de hacerte feliz. Todo está
calculado, pesado, controlado. La razón, al final, es humana, y tiene que estar
siempre a nuestro servicio, no sirviéndola nosotros a ella. Esto fue lo que
ocurrió en mi plato: puse el bollo encima... y los barquillos se quedaron
rancios.
En
cambio, la fe de vivencias, la que vives desde el corazón, ésta te da vida,
alegría, entusiasmo, confianza... es un motor que te hace hacer locuras, pero
en esas locuras sientes que tu Dios te ama y que eres feliz.
Jesús
actuaba siempre desde la fe, desde esa oración que tenía con el Padre. La fe y
la razón son necesarias, pero nunca la razón por encima de tu fe.
Hoy
el reto del amor es dejar que tu fe sea más fuerte que tu razón, que hagas una
locura de fe y no tengas miedo aunque la razón te diga que estás loco. Ora un
poco y escucha a Cristo que te habla dentro de ti. Y después haz lo que te pide
Él.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma