“La paz definitiva y genuina en la Península de Corea nunca se puede lograr con armamento nuclear. Por lo tanto, instamos a las autoridades de Corea del Norte y del Sur a abrir el diálogo para la paz"
El
reciente nombramiento diplomático del Vaticano para Corea del Sur adquirió
mayor importancia luego de que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump,
anunciara que se reunirá con su homólogo de Corea del Norte, Kim Jong-un, para
negociar el programa de armas nucleares dentro de los próximos dos meses.
El
Papa Francisco designó
a Mons. Alfred Xuereb para servir como nuncio de Mongolia y Corea del
Sur a partir del 19 de marzo.
“Mientras
el Papa muestra continuamente su preocupación por la reconciliación de las dos
Coreas y reza por la paz en la península coreana, el nuevo nuncio desempeñará
un papel activo para cerrar la brecha entre las dos Coreas y trabajar por la
paz en la región”, dijo el Nuncio Apostólico en funciones de Corea, Mons. Marco
Sprizzi, según UCA News.
Mons.
Xuereb, que anteriormente se desempeñó como secretario privado del Papa
Francisco y de Benedicto XVI, será consagrado obispo tras asumir su primer
puesto diplomático para el Vaticano.
Aunque
carece de la experiencia diplomática de sus predecesores en la nunciatura
coreana, se informa que el clérigo maltés es cercano al Papa Francisco.
“Monseñor
Xuereb es uno de los aliados más cercanos del Papa Francisco y lee muy bien el
pensamiento del Papa”, continuó Mons. Sprizzi.
Trump
anunció el 8 de marzo que había aceptado una invitación para reunirse con el
dictador norcoreano Kim Jong-un y negociar la seguridad y la desnuclearización
de la península coreana. Trump será el primer presidente estadounidense en
reunirse cara a cara con un líder norcoreano.
Luego
del anuncio del 8 de marzo, el presidente estadounidense llamó al presidente
chino Xi Jinping y al primer ministro japonés Shinzo Abe para discutir la
perspectiva del diálogo entre su país y Corea del Norte, y confirmar un
compromiso compartido para mantener las sanciones hasta que se tomen medidas
tangibles hacia la desnuclearización, según precisó la Casa Blanca.
El
presidente surcoreano Moon Jae-in ayudó a facilitar la próxima reunión entre
Estados Unidos y Corea del Norte. Moon envió a su asesor de seguridad
nacional, Chung Eui-yong, a Pyongyang el lunes 5 de marzo y luego rápidamente a
Washington para transmitir la invitación del líder norcoreano a Trump.
Moon
es un católico practicante que se ha comprometido a dialogar pacíficamente en
la península de Corea. Poco después de asumir su cargo en Seúl, Moon
encargó a un enviado coreano que se reuniera con el Papa Francisco en Roma en
mayo pasado para abogar por el apoyo del Vaticano a la reconciliación coreana.
Los
obispos católicos en Corea del Sur han abogado durante mucho tiempo por una
solución pacífica en la península de Corea. En respuesta a las provocaciones
nucleares de Corea del Norte, los obispos apelaron a las conversaciones de paz
en una declaración oficial en agosto de 2017.
“La
paz definitiva y genuina en la Península de Corea nunca se puede lograr con
armamento nuclear. Por lo tanto, instamos a las autoridades de Corea del
Norte y del Sur a abrir el diálogo para la paz y cooperar con los países
vecinos de Corea en la búsqueda de un sistema estable para garantizar la paz en
la Península de Corea”.
Los
obispos coreanos continuaron: “alentamos a los fieles católicos en Corea a
implorar la intercesión de la Santísima Virgen María para traer paz a la
Península Coreana”.
“Pedimos
desesperadamente a nuestros hermanos y hermanas en el mundo por su cuidado,
oraciones, discernimiento y cooperación para resolver pacíficamente esta crisis
en la península de Corea”, concluyeron.
Traducido
y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.
Fuente:
ACI