El
Papa Francisco ha pedido a los jóvenes que preparen las meditaciones de las 14
estaciones para el Vía Crucis tradicional en el Coliseo de Roma, que tendrá
lugar el Viernes Santo, 30 de marzo de 2018
Quince estudiantes de
secundaria y universitarios han preparado las meditaciones, dividiendo las
estaciones según “lo que vino de sus corazones” para leer el Vía Crucis.
El grupo está coordinado por el prof. Andrea Monda, Licenciado en
Derecho y Ciencias Religiosas, escritor y ensayista. Los jóvenes son
estudiantes de una escuela secundaria romana de Letras, donde el prof. Monda
enseña Religión.
Quince jóvenes explorarán temas como el
significado de la justicia, el escándalo de la cruz, el
diálogo y la confrontación. Según Andrea Monda dijo que le pidió que fueran
lo que son, que no pensaran que debían escribir textos teológicos, que no
estuvieran condicionados por el hecho de que se leería ante el mundo, ante el
Papa”. Les dijo que se imaginaran la Ciudad de Jerusalén, aquel
viernes de hace más de dos mil años.
El Papa quiere escuchar a los jóvenes, y lo pide en el
año en que la Iglesia dedica espacio a ellos, con el Sínodo en
octubre, el Pontífice ha querido que la Pasión de Cristo sea
meditada por las nuevas generaciones.
El Viernes Santo, durante el
recorrido de las 14 estaciones se escucharán temas sobre “El
sentimiento de la injusticia de la condena de Jesús, el escándalo y el carácter
incomprensible de este misterio”; “La paradoja de la cruz, que solo en una
dimensión de fe se entiende como un instrumento de salvación y no un absurdo
que aplasta el sentido de la justicia y la humanidad”.
Los jóvenes también
plantearon puntos de reflexión, señala el profesor: la lectura de las caídas y
los rumbos de Jesús como anuncio previo de la Resurrección, también signo de la
fuerza de Jesús que no da la última palabra a la muerte; la
realidad de los inmigrantes vistos en el despojo de Jesús porque ellos también
son “despojados de todo, pero no pierden su dignidad”; en el misterio de la
muerte de Jesús, la observación de que la muerte es “algo que no queremos ver,
que desechamos”.
El mensaje que surge de las meditaciones de los
jóvenes es el deseo de ser acompañados en el camino de la vida, sin ser
juzgados ni compadecerse, recalca Andrea Monda: “Acompañado
por Cristo se encontró en el Vía Crucis; que tropieza y sufre,
y que, abandonado, abandonado, puede entender bien la vida del adolescente y
del joven que tiene que enfrentarse al mundo a menudo sin puntos de
referencia”.
Hace cinco años, Benedicto XVI le
había pedido a algunos jóvenes libaneses que dieran voz a las meditaciones
del Via Crucis, quienes bajo la guía del Patriarca de Antioquia de
los maronitas, el cardenal Béchara Boutros Raï, manifestaron sus
ansías y las expectativas de los pueblos de Oriente medio.
Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano
Vatican News
