Otra taza de arroz con
leche
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Sí,
lo sé... Ayer Joane ya habló del postre. No quiero parecer repetitiva (y
golosa), pero, ¡es que no puedo callarme las maravillas del Señor!
Efectivamente,
por el cumpleaños de sor Carmen hicieron unas cuantas tazas con tan suculento
dulce. Para la cena... quedaba sólo una.
Yo
fui a cogerla alegremente, pero, casi con la mano ya encima, descubrí que otra
hermana había tenido el mismo acto reflejo que yo.
-Para
ti, Sión, para ti -me dijo rápidamente, señalando la taza. He ahí la velocidad
de la virtud, tras años de vida religiosa... pero una servidora no iba a
quedarse atrás:
-De
ninguna manera; -contesté sonriendo- esa taza lleva tu nombre.
-Insisto,
cógela -me respondió.
-Por
favor, es tuya...
Era
evidente que podíamos estar así hasta la Parusía... de modo que opté por
proponer la “solución fraternal”.
-¿Y
si la repartimos en dos tazas, como buenas hermanas?
¡Y
así terminamos con el postre! Pero el Señor nos reservaba una sorpresa:
Al
día siguiente, por ser san Blas, patrono del convento, una amiga nos trajo...
¡un táper enorme lleno precisamente de arroz con leche! Qué cierto sentí en
aquel momento eso de “el ciento por uno...”
Con
esta pequeña anécdota, sólo puedo invitarte a la confianza: el Señor, que cuida
de los pájaros del cielo y de las flores del campo, ¡mucho más cuida de
nosotros, sus hijitos! Nos mima en mil detalles, ¡y con abundancia!
Es
cuestión de creer en su amor, ese amor que, por ti, ha llegado hasta el
extremo: hasta la cruz, hasta la Eucaristía. ¡Tenemos motivos para creer en Él!
O, en palabras del mismo Cristo:
“¿No
te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?” (Jn 11, 40)
Hoy
el reto del amor es confiar: ¡estás en manos de Jesucristo! Él cuida a cada
instante de ti. Hoy vive desde la confianza de saber que Él te lleva con
sabiduría y amor. Y pídele al Señor que, a lo largo de la jornada, te regale
compartir algo con una persona: tu tiempo, tomar juntos un café... ¡o repartir
el bocadillo! Que hoy alguien sienta el cariño del Señor a través de ti. ¡Feliz
día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
