El buen ingrediente
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
nos tocaba ir a cocinar. Normalmente nos dicen qué tipo de plato hay que
preparar y cada cocinera, en función del tiempo que pueda invertir, pues lo
puede hacer como prefiera.
Nos
trajeron unos cuadrados de espinacas congeladas que echaban para atrás... Yo
aquello lo veía muy verde. Así que, compartiendo entre las del Novi qué hacer,
Lety nos dio la idea de poner la base de espinacas rehogadas, encima unos
huevos escalfados, una capa de bechamel y a gratinar...
La
verdad es que me pareció muy buena idea, y nos pusimos en marcha.
Cuando
un plato les gusta mucho a las monjas, se sabe en seguida porque, cuando
terminan de comer y van hacia el recreo, pasan por la cocina a decirnos cómo
les ha gustado.
Y
aquel día fue éxito rotundo. Algunas decían:
-¡Así sí se pueden comer espinacas!
-¡Así sí se pueden comer espinacas!
En
ese momento me surgió pensar: “La bechamel, todo es por la bechamel”.
Y
es que es cierto: caí en la cuenta de que un sólo ingrediente es capaz de
cambiar todo el sabor de un plato, que, de amargo y verde, pase a ser sabroso y
de los que gustan a todos.
De
la misma forma nos sucede con las personas: basta que haya una persona alegre
en un ambiente de trabajo, para que el clima de la oficina sea diferente; al
igual que una persona detallista, que mira a los demás y aporta justo ese toque
delicado y atento que hace las cosas más fáciles.
Hay
una cualidad que está al alcance de todos, y es el amor. El amor es el que
cambia todas las cosas, el que transforma todas las circunstancias.
Por
eso, Cristo, que es el Amor, es el ingrediente definitivo para nuestra vida.
Él, con su Vida, ha hecho que todas las demás vidas cobren sentido. Ha vivido
cada una de las circunstancias que nosotros vivimos, para que ya nunca las
tengamos que vivir solos, sino que siempre las podremos vivir con el
ingrediente que transforma todo.
Hoy
el reto del amor es aportar tu ingrediente transformador. Hoy pídele al Señor
que te muestre cuál es el don que Él te da para ofrecer a los que viven
contigo: paz, alegría, fortaleza... Él hará de ti un buen condimento.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
