Sostienen que la
convocatoria hecha por la Constituyente de Maduro contraviene el marco legal
vigente
Las elecciones presidenciales convocadas en Venezuela para finales del primer
cuatrimestre de 2018, de acuerdo con el decreto de la Asamblea Nacional
Constituyente (ANC) alineada a los propósitos del
Gobierno de Nicolás Maduro, ha generado un mar de rechazos en diversos sectores
políticos, sociales y religiosos del país suramericano.
Uno
de estos sectores es la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), que salió al
paso con un comunicado difundido
este lunes 29 de enero, criticando la convocatoria a las elecciones
presidenciales adelantadas. Los obispos ratifican así, lo dicho en la
exhortación pastoral: “Dios consolará a su Pueblo”,
del 12 de enero, en el que catalogan a la ANC de “inconstitucional e ilegítima
en su origen y en su desempeño”.
La
Constituyente de Nicolás Maduro “pretende erigirse en un supra poder con
funciones ejecutivas y judiciales”, imponiéndole un mandato al Consejo Nacional
Electoral (CNE) “para que convoque elecciones presidenciales adelantadas, contraviniendo
el marco legal vigente”, reza el comunicado refrendado por la presidencia de la
CEV en pleno.
Sostienen
que Venezuela está ante un hecho de extralimitación y desnaturalización de las
funciones de la ANC, cuyo propósito debería ser elaborar una nueva Carta Magna.
“Tenemos una Constitución Nacional y unas leyes que estipulan claramente el
procedimiento de las elecciones. Sencillamente, se desconocen y omiten estas
disposiciones, para legislar según los intereses propios del poder”.
El gobierno privilegia la
distracción
Estas
elecciones generan “un despropósito ético y humano, un verdadero crimen que
clama al cielo, que en medio de una situación de penuria, hambre, parálisis de
servicios, muerte y colapso nacional, se privilegie un espectáculo de distracción
y alienación, en condiciones desiguales, contra todo sentido de equidad y
servicio a la población”.
Explican
que en un sistema de gobierno regido por la democracia, “la primera
responsabilidad de todo gobernante es atender las necesidades básicas de la
gente”. En cambio, en Venezuela, la población “por desgracia hoy está obligada
a pasar hambre, a no contar con los servicios mínimos indispensables para la
vida, en ocasiones hasta morir, y en otras, a emigrar ante la necesidad de
sobrevivir”.
El
CNE es la institución llamada a velar por las garantías electorales de los
ciudadanos, “de ahí la necesidad de su reestructuración” para que cumpla con la
imparcialidad que le pide la Constitución vigente. “Solo así actuará con
transparencia y equidad en sus funciones y garantizará el respeto a las
decisiones del pueblo”, argumenta la CEV.
Buscar un consenso con la
sociedad
El
Episcopado también hizo un llamado a los dirigentes opositores en el sentido de
“asumir responsablemente” la difícil situación por la que atraviesa el país.
“La dirigencia de los partidos políticos ha sido en muchas circunstancias
deficiente e incoherente”, reclaman los obispos. “Deben abrirse a buscar un
consenso con los diferentes sectores de la sociedad, pues una condición
imprescindible es el reconocerse y lograr una unidad política que va mucho más
allá de las alianzas electorales”, proponen a los dirigentes políticos.
Dosis de esperanza
Los
prelados alegan que la situación que están padeciendo los venezolanos ante la
crisis global, “requiere de una gran dosis de esperanza junto a acciones
concretas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida, a dignificar a las
personas, y a fortalecer a las familias y comunidades a las que pertenecemos”.
Ramón Antonio Pérez
Fuente:
Aleteia
