“Es que... justo ahora...”
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
“¡Puag...!, pero, ¿qué es esto?” Más o menos
ésta fue la expresión que me salió cuando me fui a lavar las manos. Al ir a abrir
el agua, cogí el mango del grifo (que es de rosca), y sentí mi mano llena de
una sustancia viscosa y pringosa.
Miré
la palma de mi mano y la tenía completamente llena de grasa, ¡pero llena,
llena! Me empecé a reír, pensando que aquella situación parecía una “broma de
cámara oculta”.
Y
es que seguramente una hermana había venido a lavarse con las manos llenas de
grasa, y no se dio cuenta de que dejó manchado el mango del grifo.
Pero
la cuestión fue que, interiormente, me surgió la tentación de dejarlo tal cual
estaba. Yo había venido con prisas a lavarme las manos, y dudé en cerrar el
grifo como pudiera para no volver a mancharme, y listo.
La
mente en esos momentos anda rápida, y me surgía un torrente de auto
justificaciones: “Tengo mucha prisa, si no, sí que lo limpiaría”, o “Uff,
además, como para encontrar por aquí algo con lo que limpiarlo...”
Finalmente,
dejando atrás mis razones, me quedé a quitar la suciedad del grifo. Así que,
entre risas, grasa y un spray multiusos que encontré, pude hacer que aquello
quedara de nuevo como los chorros del oro.
Me
di cuenta de lo maravilloso que es ser cristiano. Porque nosotros no hacemos
estos gestos sólo por ser buenas personas, o por tener todo perfecto y a base
de esfuerzo personal... ¡Cuántas veces hemos experimentado que eso termina por
ser como una losa demasiado pesada sobre nosotros!
Sin
embargo, nos vemos libres de pesos cuando actuamos por repuesta a la llamada
que hemos recibido de Jesús: “Id al mundo entero y proclamad que el reino de
Dios ha llegado”.
Con
estos pequeños gestos de cada día, quiero dejar de escuchar mis propias
justificaciones para escuchar y responder a Su llamada, que me invita a salir
de mí misma y a mirar a los demás.
Nunca
soy tan feliz como cuando redescubro al levantarme que el día entero es una
misión.
Hoy
el reto el amor es responder a Su llamada. Seguro que a lo largo del día
encontrarás en tu camino un montón de ocasiones para vivir desde el amor. Es
normal que te surjan justificaciones, pero hoy, al menos 3 veces, intenta seguir
Su voz; deja que se vaya haciendo más y más fuerte en ti.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
