El Papa Francisco elige
una fotografía del bombardeo atómico a Nagasaki en 1945 para denunciar “el
fruto de la guerra”
Una
foto tomada en 1945, interpela y cuestiona la conciencia. En ella se retrata a
un niño de 10 años que lleva en sus espaldas el cadáver de su hermanito muerto
después de la explosión de la bomba atómica en Nagasaki y que espera su turno
para hacer cremar el cuerpo sin vida del niño. La imagen – señala el Observatore
Romano – ha fuertemente impresionado al Papa Francisco que lo ha elegido y lo
ha hecho reproducir en una postal que lleva un comentario y su firma para
denunciar el “fruto de la guerra”.
La foto: símbolo de la
crueldad de la guerra
El
objetivo del fotógrafo estadounidense, Joseph Roger O’Donnell fijó, en un
intenso realismo en blanco y negro, ese momento al mismo tiempo dramático y
complejo. Una imagen que, a distancia de más de setenta años, cuestiona
nuestras conciencias. El comentario del Santo Padre nos sugiere una clave de
lectura esencial de la foto, subrayando en particular el digno sufrimiento del
niño que ha perdido al hermano: sufrimiento que se percibe apenas en la
expresión de sus labios, que él muerde hasta hacerlos sangrar. La foto se ha
convertido en un trágico símbolo de la crueldad de la guerra.
Renato
Martínez – Ciudad del Vaticano
Vatican News
