No eres uno más
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
año pasado, nuestras hermanas, las carmelitas, se fueron de Lerma. Como tenían
que volver a hacer unas gestiones con el Monasterio, hemos tenido la suerte de
acoger a dos de ellas durante estos días.
Es
un momento único pues, al ser de clausura nosotras y ellas, no nos conocíamos a
pesar de vivir en el mismo pueblo, y hoy la despedida será una de ésas en las
que nos diremos “hasta el Cielo”. Por este motivo la escena era peculiar.
Vinieron
a compartir el recreo con nosotras. Estamos acostumbradas a que la gente venga
al locutorio y se interrogue sobre nosotras: nuestra vida, el hábito, el
horario... y, sobre todo, nos preguntan cómo hemos acabado aquí, en un
convento. ¡Pero ahora éramos nosotras las que teníamos miles de preguntas!
Mirábamos
a las carmelitas de arriba abajo, les tocábamos el hábito, les preguntábamos
sobre su vida. Y, con admiración, no pudimos evitar preguntarles: “¿Cómo
llegasteis al Carmelo?”
Escuchábamos
con la boca abierta, porque a veces nos acostumbramos a lo que el Señor ha
hecho en nosotros, pero, oírlo en otro, nos recuerda cómo la vocación es lo más
grande que podemos tener.
Hoy
Israel renueva su Profesión Temporal junto a la Comunidad. No es casualidad que
el Señor nos ponga tantos testimonios de fidelidad estos días. Es un regalo
verla decir “Sí” al Señor, y nos unimos a ella en oración. Después de tanto
acontecimiento, siento cómo el corazón se enciende con fuerza y se afianza más
si cabe en la ilusión de la entrega.
Necesitamos
testimonios, ver que Cristo también pasa por la vida de los demás, que es real.
Dar testimonio es hablar del paso de Cristo por tu vida, declarar qué ha hecho
en tu vida, cómo ha pasado con tanta fuerza en tantos momentos que ha hecho qué
dentro de ti ya nada sea igual.
Benedicto
XVI decía: “Haz memoria de Jesucristo en tu vida”.
Seguro
que tú también tienes un testimonio. Merece la pena pararse a mirar nuestra
vida desde la mirada de Cristo. ¿En cuántos momentos ha estado ahí sin que
fueses consciente? ¿Cuántas veces has sentido su presencia de una forma
especial? ¿Cuántos momentos han sido cruciales para ti? No eres parte de una
masa de gente, eres único e irrepetible.
Hoy
el Reto del Amor es que hagas memoria de Jesucristo en tu vida. Para y revive
el “Sí” que diste en ese momento de tu vida: el “Sí” que diste en tu vocación
al matrimonio, a la vida consagrada... o la historia que Él está haciendo
contigo. Deja que tu corazón se encienda. Tu vida tiene sentido, no eres uno
más.
¡Muchas
felicidades Israel!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
