Un villancico para la
mañana
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
me tocaba hacer en el trabajo mil cosas: paquetes de calendarios, acabar unas
pulseras, desmontar unos relojes, grabar unas agendas... Veía la lista y no
sabía ni por dónde empezar.
Miré
el reloj. Eran las 9:30 de la mañana, y tenemos trabajo hasta las 13:00, que es
cuando rezamos el rosario.
Dentro
de mí le decía al Señor:
“Dame
paciencia para sacar todo poco a poco... porque también tenemos que contar con
que en la mañana surgirían mil contratiempos...” (como, efectivamente, así
pasó).
En
ese momento sentí en el corazón ir al Oratorio, sentarme con el Señor cinco
minutos y ponerme un villancico antes de empezar a trabajar. Y cuál fue mi
sorpresa que el Señor me esperaba de una manera fuerte detrás del villancico.
¡Qué paz tan grande! La música fue calando dentro de mí...
Este
villancico acaba diciendo: “Bienaventurado aquel que puede recibirlo y dar al
Rey morada en su interior, y, en su corazón, darle habitación.”
Salí
del Oratorio con el corazón encendido. Al final de la mañana, cuando acabé de
trabajar, volví al Oratorio para escuchar de nuevo el villancico, y la alegría
y la paz no se me pasaron en todo el día.
Cristo
está vivo y quiere vivir con nosotros; nada nuestro es ajeno a Él. Jesús quería
estar conmigo en el trabajo, y así fue. Muchas veces el trabajo de estos días
nos puede nublar y quitar la paz, pero no dejes que esto pase: levanta la
mirada y vuélvete al Señor.
Hoy
el reto del amor es que, antes de trabajar, escuches un villancico. Si quieres,
aquí te dejo el enlace del que ayer me ayudó tanto. La música muchas veces pone
palabras a lo que tenemos dentro.
Que
tengas una feliz jornada de trabajo. Cristo está a tu lado: descúbrelo.
VIVE
DE CRISTO
Pd:
Ésta es la letra del villancico...
Nadie
se lo imaginó que el Rey del mundo, el Salvador,
en un establo de Belén iba a nacer.
en un establo de Belén iba a nacer.
Todo
fue tan diferente a como lo esperaban ver...
el Salvador en un pesebre; en vez de fuerte, débil fue.
el Salvador en un pesebre; en vez de fuerte, débil fue.
Fue
como raíz en tierra seca, como ver
a un renuevo castigado por el sol.
a un renuevo castigado por el sol.
Fue
como una llama en la tormenta, o como ver
sólo una gota en el desierto descender.
sólo una gota en el desierto descender.
Bienaventurado
aquel que no halle en Él tropiezo,
que puede en Él creer sin distracción.
que puede en Él creer sin distracción.
Bienaventurado
aquel que puede recibirlo,
y dar al Rey morada en su interior,
y en su corazón darle habitación.
y dar al Rey morada en su interior,
y en su corazón darle habitación.
Fuente: Dominicas de Lerma