La
oficina de prensa publicó el martes 10 de octubre el programa oficial del viaje
apostólico del Papa a Asia
Del 27 al 30 de noviembre visitará las
ciudades de Yagon y Nay Pyi Taw en Myanmar y luego Dhaka
en Bangladesh del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2017.
El papa
Francisco viaja a estos dos países para llevar un mensaje universal:
Reconciliación en un contexto exasperado por la diversidad étnica, cultural,
religiosa, la explosión del fundamentalismo y la violencia sectaria.
Según un
experto internacional, este itinerario interesa al Papa por su apoyo a las
minorías cristianas y la lucha a la pobreza, además de subrayar la
necesaria batalla por la libertad religiosa y el diálogo ante la amenaza del
terrorismo.
Sólo un 1% de cristianos
Myanmar con
50 millones de habitantes tiene menos de 1% de cristianos, es decir 600 mil.
90% son budistas. En Bangladesh los cristianos llegan apenas al 0,3% (400 mil)
de la población total: 150 millones de personas, la mayoría, 60% son
musulmanes, según contó el padre Bernardo
Cervellera, misionero del Pontificio Instituto Misiones Exterior (PIME) y
director del página web especializada, Asia
News.
La pobreza
es una constante en la situación social de los dos países asiáticos adyacentes
a dos grandes naciones: India y China.
De hecho, el Papa hubiera querido ir a esos países, opinó Cervellera.
“Pero, irá a Bangladesh y Myanmar” como signo de acercamiento a las dos
potencias asiáticas. Myanmar estaba de rodillas a China y era la que mantenía
la Junta Militar. Así, nos encontramos ante “dos ausentes muy presentes en este
viaje”.
El
misionero Cervellera narró su experiencia directa en Myanmar y Bangladesh a un
grupo de periodistas especializados en el Vaticano durante un desayuno de
trabajo organizado por Aleteia este 10 de octubre de 2017 en Roma.
“La
condición normal es encontrar aldeas muy pobres”. Por ende, el Papa va al
encuentro de una iglesia de minorías y de pobres. En Bangladesh la pobreza
llega al 30% y en Mianmar llegamos a un 15%. La pobreza en los campos es aún
más alta y puede alcanzar el 40%.
La miseria
en los dos países salta a los ojos, aunque si existe una gran riqueza. El
tesoro del Bangladesh es su población que trabaja por 26 dólares al mes. Dhaka es una metrópoli que está
creciendo debido a la inversión industrial. En efecto, el producto interior
bruto de Bangladésen 2016 ha crecido
un 7,1% respecto a 2015.
“Un aumento
de la riqueza que no llega a toda la población”. El papa Francisco podría tocar
el tema de la distribución de los recursos. Una inclusión económica para
los sectores más pobres y los trabajadores mal pagados. Se trata de campesinos
que aceptan un salario miserable en la ciudad, pero que se conforman ante la
alternativa de no tener más nada, aunque vivan en la explotación.
La globalización
de la indiferencia se materializa en el desarrollo de la
industria textil que se beneficia de la mano de obra a bajo precio. Los obreros
no están organizados y son maltratados.
Los
empresarios chinos “trasladan sus fábricas en Bangladesh por conveniencia
económica”. En China existen hoy nuevas normas para los salarios y ahora
los empresarios trasladan la producción a países como Bangladesh que tienen
normas menos rígidas y donde la producción cuesta menos.
La Iglesia
La Iglesia
es muy estimada en Bangladesh. Existen 34 congregaciones religiosas, contó
Cervellera. “La labor de la Iglesia está volcada a la caridad y a la atención
de los últimos en las zonas rurales”.
La Iglesia
convive con la población más vulnerable, es decir “entre el 40% o el 50% de la
pobreza donde faltan escuelas, agua, electricidad”. Ahí donde no hay nada, se
abre “un ambulatorio de medicinas o un colegio”, comentó el director de
AsiaNews.
Asimismo,
destacó las conversiones al cristianismo en Bangladesh y Myanmar. La misión de la Iglesia lleva a
muchas conversiones entre los campesinos en ambos países. La Iglesia católica
gana adhesiones entre las comunidades tribales.
¿Por qué?
Los más pobres se sienten acogidos, entre otras cosas, porque ellos para los
hinduistas, son los parias y para los musulmanes son gente para explotar. La
mayoría de los pobres son animistas, por lo tanto los musulmanes los consideran
infieles. “Cada día tendremos hasta diez noticias de campesinos que son
desalojados por musulmanes”. Los intelectuales musulmanes comienza a denunciar
esa injusticia social. “Robar la tierra es una fórmula establecida” con una
“aguda pobreza” y poderes fuertes, comenta el experto.
Centros sociales y
escuelas técnicas en Bangladesh
Asimismo,
la Iglesia ha financiado centros sociales y escuelas técnicas que ayudan a los
jóvenes que vienen del campo a la ciudad, contó padre Cervellera. “La
preparación para ser obreros especializados, es algo muy requerido en
Bangladesh”. Los sacerdotes ayudan a los jóvenes y les arriendan una habitación
durante tres años. “Un servicio para ayudarles en su paso del campo a la
ciudad”.
Así, la Iglesia es apreciada por otras
religiones por servir a la entera sociedad. La visita del papa Francisco es
bien acogida por la población precisamente por las buenas secuelas de las
misiones y su liderazgo a favor del diálogo interreligioso.
Islam
Hasta los
años 70, el Islam ha sido una religión muy tranquila y constructiva. Sin
embargo, desde los año 80, las cosas cambian debido a la ayuda económica
proveniente de Arabia Saudita.
El
fundamentalismo se abrió paso en el país. “La influencia de Arabia Saudita se
debe a que detrás de la ayuda económica para el desarrollo del país se exige
que se construyan mezquitas y, en algunos casos, desde esos lugares de culto se
predica el odio por los infieles”.
“Las
minorías étnicas viven en el terror” y es muy común el land
grabbing, la expropiación de la tierra de los campesinos no
musulmanes.
Myanmar
En Myanmar
existen más de 135 etnias, confirmó el experto. Las poblaciones provenientes de
estas etnias se convierten al cristianismo (católicos y protestantes) también
por la fuerza de atracción de la Iglesia. “La Iglesia crece mucho, sin embargo
es una cultura al margen de la élite que se encuentra en las metrópolis”.
Francisco
hablará a las minorías. La Junta Militar antes del nuevo gobierno ha hecho
sucumbir al país entre masacres y represión. El nuevo gobierno más laico y
liderazgo de Aung San Suu Kyi necesitan
de tiempo. “No hay mucha paciencia en la comunidad internacional y la
población”.
El problema
del país es la identidad entre las diversas etnias. Las minorías se encuentran
heridas. Niños soldados, mujeres violadas han sido víctimas de la represión en
Myanmar. Especialmente golpeada la minoría musulmana, Rohingya,
que el papa Francisco recordó en el último Angelus de agosto. Hay quienes no
desean que “Francisco toque el argumento en Myanmar”, aseguró.
El medio
ambiente es también un problema por la deforestación para satisfacer la demanda
de madera por parte de China. Además de la explotación de minerales y los
gasoductos en el norte para conectar los recursos al ‘gigante asiático’. En
este contexto, el Papa podría hablar de los recursos de la tierra y la
responsabilidad del hombre en la línea de la aplicación de “Laudato Si”.
Por otro
lado, Francisco también podría hablar de justicia social y tomar de pecho la
Doctrina Social de la Iglesia y su relación a reglas económicas justas
considerando los estragos del poder que mantienen los militares. Por
ende, el nuevo gobierno tiene dificultades debido a que los militares tienen el
poder de la tierra y de la economía local.
Iglesia en Myanmar
La Iglesia también en Myanmar se ocupa de
realizar escuelas, dispensarios y hospitales. “El analfabetismo es alto y se
necesitan servicios esenciales”. Por experiencia propia cuenta de los los
misioneros que han recogido a niños en la selva o que los acuden porque sus
padres pobres los dejan momentáneamente a los religiosos.
Padre
Chervellera opinó sobre el viaje del Papa a Myanmar que “sirve para sostener a Aung
San Suu Kyi, los militares quieren hacer morir su gobierno,
ahogando la economía ya inestable”. Destacó que el cardenal Charles
Maung Bo colabora con la líder que se enfrentó a la Junta
Militar.
Programa del Papa en
Myanmar y Bangladesh
El Papa
partirá para Bangladesh domingo, 26 de noviembre. El primer acto de la visita a
Myanmar será la bienvenida oficial en el aeropuerto internacional de Yangon,
lunes 27. Al día siguiente irá a Nay Pyi Taw, donde será el anfitrión de la
ceremonia de bienvenida en el Palacio Presidencial.
Francisco
se reunirá con las más altas autoridades del Estado y luego en la tarde
dirigirá un discurso a la sociedad civil y el cuerpo diplomático para luego
volver en avión a Yangon.
En la
mañana del miércoles 29 de noviembre el Papa presidirá la misa en Kyaikkasan
Ground en Yangon.
Por la
tarde tendrá dos reuniones: la primera con el Consejo Supremo “Sangha” de los
monjes budistas en el Kaba Aye Center; el segundo con los obispos del país, en
una sala de la catedral de Santa María.
Jueves 30,
el Papa celebrará una misa con los jóvenes en la misma catedral, y por la tarde
viajará a Bangladesh.
Tras la
ceremonia en Dhaka en el aeropuerto internacional de bienvenida, papa Francisco
visitará el Mausoleo Nacional en memoria de los Mártires de Savar y rendirá
homenaje al Padre de la Nación en el Museo Memorial Bangabandhu. Por lo
tanto, se espera el discurso de las autoridades, la sociedad civil y del cuerpo
diplomático.
El día
viernes 1 de diciembre se pueden sumar cuatro grandes momentos: la misa con la
ordenación sacerdotal de 12 seminaristas, la visita a la catedral, el encuentro
con los obispos de Bangladesh y la reunión ecuménica e interreligiosa por la
paz.
El 2 de
diciembre, el último día de la visita pastoral, el Papa realizará una visita
privada a la Casa de Mother Teresa de
Tejagon. Allí se reunirá con el clero y por último se dirigirá a los
jóvenes en la Universidad de Notre
Dame en Dhaka. El Papa parte del aeropuerto de Dhaka en la tarde y
estará de vuelta a Roma a las 23:00.
Se trata de
la tercera vez que un Papa viaja a Bangladesh. Pablo VI visitó Dhaka en 1970,
cuando todavía era parte de Pakistán y san Juan Pablo II estuvo en Dhaka en
noviembre de 1986. Mientras que ésta será la primera vez que un pontífice
llegue a Myanmar.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia
