Los diáconos pueden ser
definidos pioneros de una nueva civilización del amor, como amaba decir Juan
Pablo II”
“La
Iglesia encuentra en el Diaconado permanente la expresión y al mismo tiempo, el
impulso vital para hacerse ella misma signo visible de la diaconía de Cristo
Siervo en la historia de los hombres”, lo escribe el Papa Francisco en el
prefacio del libro titulado: “El Diaconado en el pensamiento de Papa Francisco.
Una iglesia pobre para los pobres”, escrito por Enzo Petrolino, Presidente del
Diaconado de Italia.
El
texto – presentado en rueda de prensa la tarde de este lunes, 20 de noviembre,
en la Sala Marconi de Palacio Pío del Vaticano – recopila las intervenciones
del entonces Arzobispo de Buenos Aires, sobre el diaconado durante el curso de
su ministerio episcopal en Argentina y aquellas más recientes pronunciadas como
Obispo de Roma.
En
el prefacio de este volumen, el Santo Padre resalta el extraordinario
crecimiento espiritual y pastoral de la Iglesia en los últimos decenios,
gracias a la profunda recepción de los documentos del Concilio Vaticano II. “En
este contexto – escribe el Santo Padre – el diaconado permanente ha
reencontrado las raíces de su presencia en la comunidad de los creyentes y en
el más amplio tejido social, adquiriendo de una parte conciencia del propio rol
de servicio a Cristo y a los hombres, y recibiendo, de otra parte, un nuevo
impulso de las orientaciones que el Magisterio ha dado a lo largo de estos años
a la común reflexión eclesial”.
Así
mismo, el Papa Francisco subraya que es necesario profundizar el desarrollo que
el Diaconado permanente ha vivido hasta hoy, para comprender mejor su
recorrido, mediante una lectura que contenga toda la riqueza doctrinal,
pastoral y exhortativa. “La Iglesia encuentra en el Diaconado permanente –
puntualiza el Pontífice – la expresión y al mismo tiempo el impulso vital para
hacerse ella misma signo visible de la diaconía de Cristo Siervo en la historia
de los hombres”. Por ello, es importante señala el Papa, la sensibilidad en la
formación de una “conciencia diaconal” que puede considerarse el motivo de
fondo que debe penetrar en las comunidades cristianas.
Otro
aspecto importante, puntualiza el Papa Francisco, es aquel de la oración por
las vocaciones. También hoy, agrega, la comunidad cristiana debe estar siempre
presente en el germinar de las vocaciones, en su formación y en su
perseverancia. “Toda la diaconía de la Iglesia – de la cual aquella ministerial
es signo e instrumento – tiene su corazón pulsante en el Ministerio Eucarístico
y se realiza ante todo en el servicio de los pobres que son el rostro de Cristo
sufriente”.
A
lo largo de las etapas del camino diaconal, evidencia el Papa Francisco, a lo
largo de estos años, el magisterio pontificio ha dejado una huella al mismo
tiempo clara y motivadora en el signo de la obediencia fiel y de la alegría que
debe acompañar la misión del diácono en la Iglesia y en el mundo de hoy,
amplificando las orientaciones indicadas por el Concilio y alargando los
horizontes de acción. Por ello, afirma el Papa, “el ministerio diaconal debe
ser visto, pues, como parte integrante del trabajo hecho por el Concilio para
preparar a la entera Iglesia a un renovado apostolado en el mundo de hoy. Los
diáconos pueden ser definidos pioneros de una nueva civilización del amor, como
amaba decir Juan Pablo II”.
Renato
Martínez – SpC
Radio
Vaticano