Los padres de Ignacio Echeverría, joven fallecido durante los atentados
de Londres por defender a una mujer y conocido como el “héroe del
monopatín”, aseguran en una entrevista la gran importancia que tenían
para él sus creencias y cómo sus amigos coinciden en que “había en él algo
extremadamente bueno”
Ignacio
Echeverría era un joven español y católico de 38 años que murió durante los
atentados del pasado 3 de junio en el Puente de Londres por defender a una
mujer que estaba siendo acuchillada por un terrorista.
Se
le conoce como “el héroe del monopatín” porque se enfrentó a los terroristas
golpeándoles con su patineta. Ignacio falleció defendiendo en el enfrentamiento
con el terrorista.
Joaquín
Echeverría y Ana Miralles de Imperial, padres de Ignacio, concedieron una
entrevista al diario El Español en donde aseguran que en ese momento “el deber
se impuso a su instinto de supervivencia”.
“Era
bueno, porque hacía un gran esfuerzo para serlo. Ignacio estudió mucho, no era
el mejor estudiante del mundo, es decir, no era el que mejores condiciones
tenía para ser el mejor estudiante del mundo. Pero el mérito ahí está,
reconocido en títulos y trabajos”, recuerda su padre y subraya que “sus amigos
coincidían en una cosa: había en él algo extremadamente bueno”.
Según
afirman, Ignacio no era un chico asustadizo, por eso precisa su padre: “Si
conoces a Ignacio, lo que hizo, no fue sorprendente”.
“Él
vio que alguien necesitaba ayuda y fue a ayudarle. ¿Con qué? Con lo que tenía
en la mano. Su sentido de lo que debe ser y lo que no debe ser estaba por
encima de su instinto de supervivencia”, recuerdan.
“Ignacio
era una persona con unos principios morales buenos. Y él opinaba que el
terrorismo es terror. No es más que eso. Estaba completamente en contra. No sé
si él era consciente de que se estaban enfrentando a terroristas. No lo sé.
Pero él tenía muy claro que no nos pueden aterrorizar. Lo tenía muy claro”,
asegura su padre en la entrevista.
Sobre
el perdón a los terroristas, Joaquín y Ana recuerdan que Ignacio siempre
repetía: “Yo intento ser misericordioso siempre”. “Es una frase de él. Ignacio
sabía que él no era Dios. Y el perdón es de Dios, no de las personas”, explica
Ana, su madre.
Según
aseguran, Ignacio era intransigente tan sólo en una cosa: sus creencias. “Era
tremendamente intransigente con cosas que no le resultaban adecuadas. El
insulto a las creencias para él era inadmisible”, afirma Ana Miralles y su
padre, Joaquín, subraya: “las creencias eran muy importantes para él. En ese
aspecto, ahí era absolutamente intransigente”.
En
la entrevista sus padres recuerdan que en el tanatorio se presentó una persona
mayor vestida con uniforme militar. Entre llantos “se quitó una condecoración
(…) Decía que se la quería imponer a Ignacio. Como estaba cerrado el féretro,
pinchó la medalla en la bandera. Y nos explicaba que Ignacio la merecía más que
él”.
Éste
era el padre de un chico al que Ignacio había ayudado a su hijo a superar sus
problemas, había hecho de ‘hermano mayor’. “Había pasado muchas tardes en su
casa, llevándolo a patinar con su grupo de amigos. Ese chico ahora está bien.
Ha superado sus problemas. Era una cosa que no sabíamos pero que estaba ahí”,
recuerdan sus padres.
Otro
joven que también pasó por el tanatorio explicó a sus padres que Ignacio le
había acompañado durante muchas tardes en el hospital en Londres, en donde
había estado convaleciente. “Ignacio había ido muchas tardes a verle cuando
salía de trabajar. No era un amigo de toda la vida, quizá lo conocía de aquí y se lo
encontraba en Londres en los ambientes del patín. Ignacio era una persona capaz
de preocuparse por los demás. De actuar sobre otras personas”.
Fuente: ACI
