Tutores por el suelo
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace
unos días tuvimos unos fuertes vientos con los que todo en la huerta se
zarandeó.
A
los árboles, que son grandes, no les pasó nada, pero el que ha sufrido las
consecuencias del vendaval ha sido el huerto: todos los tutores de los tomates
se han caído, y, por lo tanto, los tomates están ahora a ras de suelo.
Sin
embargo, lo más impresionante es que las matas de tomate siguen viviendo, se
han adaptado al cambio y los frutos siguen madurando. Ahora se han convertido
en plantas rastreras, ¡pero los tomates siguen siendo exquisitos!
Me
doy cuenta de cómo a mí y a ti, que me estás leyendo en este momento, nos
ocurren situaciones que tiran por los suelos todas nuestras seguridades:
sientes que todo se mueve, que nada tiene consistencia, y el miedo empieza a
llamar a nuestra puerta; la desconfianza nos puede, dudamos de todo. Es en ese
momento cuando descubro que mis tutores están por los suelos.
Jesús
vivió estas situaciones que tú y yo estamos viviendo, pero Él no se detuvo al
ver que un viento tiraba el tutor; Jesús siguió caminando, pues tenía un
cimiento fuerte: su confianza en su Padre.
Cristo
se retiraba a orar cuando veía que se calentaban las cosas, cuando veía que se
endurecían los corazones, cuando veía que el perdón y el amor no entraban en el
corazón de una persona. Jesús nunca dejó de orar y de amar. Y esto es a lo que
nos anima: que no tengamos miedo, que Él está contigo y conmigo, que cuida de
cada segundo de nuestra vida.
Hoy
el reto del amor es orar cinco minutos, y ver dónde tenemos nuestra vida,
¿quién nos sostiene? ¿Dónde hemos puesto nuestra confianza? Hoy te invito a
orar pidiendo para que, en el corazón de todos, el Señor ponga Perdón y Amor.
VIVE
DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma