La calabaza convertida en
carroza
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
“Cuando miró a través de sus lágrimas, una
dama mayor estaba sentada allí. Tenía un rostro amable y sostenía una varita en
su mano. ‘¿Por qué lloras?’ -le preguntó- ‘Dime, soy tu hada madrina’. Entonces
Cenicienta le contó cuánto anhelaba ir al baile. ‘Entonces irás’ -dijo su hada
madrina- ‘Tráeme una calabaza.’
Cenicienta
fue al jardín y cogió la calabaza más grande que encontró. Su hada madrina
vació el interior, le dio un golpecito con su varita y, en un instante, se
convirtió en una hermosa carroza dorada...”
¿Quién
no ha leído o no le han leído de pequeño el cuento de Cenicienta? A mí me lo
contaba mi abuela, y me encantaba.
‘¿Y
a qué viene ahora todo esto?’, estarás pensando... Resulta que ayer, dando un
paseo por la huerta, me encontré en el huerto de Comunidad una calabaza
grandísima, ¡no podía abarcarla con los dos brazos (y mira que yo soy
grande...)!
Después
de intentar cogerla, visto que no podía con ella, al final la dejé en el suelo
y me senté a su lado. Había un precioso cielo azul y, mirándolo, le hablaba a
Jesús recordando cuántas veces he querido cosas (como Cenicienta quería ir al
baile, pero no tenía carroza), y tantas veces en mi vida ha aparecido un hada
madrina que ha hecho realidad el sueño.
¿Quién
no ha soñado despierto? Y ahora, ¿cuál es el sueño que tienes en tu corazón,
ése que ya das por perdido, por el cual muchas veces has llorado?
La
vida y el sufrimiento pueden quitarnos los sueños y la alegría. Hoy te invito a
que te levantes de donde estás y dejes cabida a Cristo en tu vida; deja que Él
realice tus sueños, aquello que tú das por perdido. Hoy Cristo llama a la
puerta de tu corazón, te quiere hacer feliz y quiere que seas feliz.
Hoy
el reto del amor es descubrir tu hada madrina y escucharla. Busca en internet
el cuento de Cenicienta, léeselo a alguna persona, al pequeño de la casa, a la
persona mayor, o lee para ti, y deja que tu corazón hoy sueñe con que tu
calabaza se convierte en carroza.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
