Leñosa insistencia
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
me tocaba regar los bonsáis y mirar un poco si necesitan algo.
Hay
uno de ellos que me encanta, tiene un tronco grande, esto quiere decir que
tiene muchos años. Las personas que le han cuidado le han hecho crecer muy
bonito y con una copa muy frondosa, redonda y bien formada.
Sin
embargo, este verano se puso a echar brotes por un lateral del tronco. Quedaba
muy raro, así que, con paciencia, cogí la tijera, quité las ramitas y puse un
poco de arcilla para taponar la herida de forma natural.
Esto
fue hace unas semanas, pero ayer, cuando fui a regarle, descubrí que otra vez
está creciendo por donde no debe. ¡Pero con la de ramas que tiene para echar
brotes en la copa! Pues no, tiene que ser por donde no debe. Así que le tengo
que volver a podar...
Y
esto es lo que nos pasa con Jesús muchas veces: nos empeñamos en crecer por el
camino equivocado, queremos ir a nuestro aire, y lo que sucede es que, al
final, nos la pegamos. Y nos encontramos con que nos podan, que nos tienen que
quitar lo que nos sobra.
Mirando
al bonsái me daba cuenta de cómo muchas veces me empeño en cosas que no pueden
ser, y, cuando no salen, me enfado, incluso le pido cuentas a Dios. Cuando
siento que algo se me quita, me pregunto: "Pero esto, ¿cómo me ha podido
pasar a mí?", sin embargo, ahora me doy cuenta de que es al revés, es
incluso necesario para que todo tenga la misma dirección.
Seguro
que en tu vida hoy tienes alguna rama fuera de sitio, y sientes las tijeras
cerca. Cuando las tijeras se aproximan, lo que sentimos muchas veces es miedo a
la poda, porque desconfiamos de la mano que dirige la tijera, y desconfiamos de
nosotros mismos: no temas, que por otro sitio crecerás.
Hoy
el reto del amor es hacer un acto de confianza en quien tiene las tijeras en tu
vida. Fíate, Jesús te ama y, en todo lo que te pasa, Él está detrás de ello.
Cristo sólo quiere tu bien, sólo quiere que seas feliz y, si en algún momento
una mano humana te poda de más, Él te curará y te sanara.
VIVE
DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma