La
Conferencia Episcopal Española (CEE) ha lanzado una campaña sobre la
financiación de la Iglesia Católica
en la que explica de dónde provienen los fondos que la sostienen y cuáles son
los principales destinos de estos.
En
este vídeo se desmontan los mitos más extendidos sobre la financiación y los
compara con creencias populares que se dan por ciertas, a pesar de no serlo.
Uno
de estos dichos falsos que desmiente la campaña es el de que “el Estado español
paga cada año miles de millones de euros a la Iglesia Católica”.
En
el vídeo se explica que la Iglesia recibe del Estado “la cantidad de dinero que
los contribuyentes deciden libremente al marcar la casilla a favor de la
Iglesia en su Declaración de la Renta”.
Un
ejercicio que es “voluntario y libre de cada contribuyente” que puede decidir
destinar el 0,7% de sus impuestos a las labores de la Iglesia o también puede
marcar la casilla de “otros fines sociales”. Incluso puede marcar las dos
opciones o ninguna de ellas.
¿Dónde va el dinero de los
contribuyentes?
Sobre
la cantidad de dinero que la Iglesia recibe anualmente de los contribuyentes,
se precisa que “la Iglesia presta muchos servicios a la sociedad en materia
sanitaria, educativa, social… y el Estado colabora económicamente en algunos de
estos proyectos, que nos benefician a todos y que son derechos demandados por
la sociedad y los ciudadanos”.
Contra
la creencia extendida de que la gran mayoría del dinero de la casilla de la
Declaración de la Renta para la financiación de la Iglesia va a los sacerdotes,
se explica que la CEE recibe “todo el dinero que los contribuyentes asignan
libremente a la Iglesia y lo reparte solidariamente entre las 70 diócesis
españolas”.
De
esta manera, cada una de las diócesis puede desarrollar sus actividades que son
principalmente “la acción evangelizadora y misionera, la celebración de los sacramentos,
mantenimiento y restauración de las parroquias, sostenimiento de los sacerdotes
y la inmensa labor caritativa y social”.
Otro
de los mitos extendidos es que “tan sólo el 2% del dinero de la Iglesia se
destina a Cáritas”. “Cáritas y la Iglesia es lo mismo y cerca del 65% del
dinero de Cáritas procede de la Iglesia que formamos todos los católicos con
nuestra colectas, donativos. Es decir, que la financiación de Cáritas procede,
en gran medida, de los bolsillos de los católicos”.
En
ese sentido recuerdan que “somos los católicos quienes tenemos el deber de
mostrar el verdadero rostro de la Iglesia y todo el bien que se hace por los
demás”. Siempre con datos contrastados.
¿Privilegios?
Además,
también se explica que la Iglesia no es la única que no paga el Impuesto sobre
Bienes e Inmuebles, también conocido como IBI, el impuesto por poseer un
inmueble.
Sin
embargo, precisan que las ongs, asociaciones, fundaciones, instituciones y
otras confesiones religiosas también están exentas del pago de este impuesto.
“Es
así por la Ley de Mecenazgo que se aprobó en el año 2002, esta ley reconoce que
hay multitud de asociaciones, instituciones o fundaciones que realizan una gran
labor que beneficia a toda la sociedad y, de esta manera, el Estado las apoya
no cobrando el IBI”, apuntan.
En
ese sentido destacan que “la Iglesia no tiene ningún privilegio, no hay ningún
régimen especial, único o distinto para la Iglesia”.
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Por Blanca Ruiz
Fuente:
ACI Prensa