En
la Audiencia General, el pontífice insta a que el amor sea el motor de la
esperanza ¿Te sientes un perdedor? Mira la cruz.....
“El
amor da luz a la vida y da hasta sentido al dolor. El amor es el motor que
lleva adelante nuestra esperanza…El que se pone al servicio de los demás es
simiente de esperanza”, dijo el papa Francisco este 12 de abril de
2017, en la plaza de San Pedro en el Vaticano.
En
la tradicional audiencia del miércoles, el Pontífice continuó con el ciclo de
catequesis sobre la “esperanza del mundo y la esperanza de la cruz” (Juan 12, 24-25).
“Jesús
lo explica con la imagen del grano de trigo que cae en tierra, si éste
permanece cerrado en sí mismo, no sucede nada, pero si se rompe y se abre,
entonces da vida a una planta que producirá fruto”, papa Francisco, audiencia
general.
El estilo vencedor de la
semilla
“Cuando
elegimos la esperanza de Jesús, poco a poco descubrimos que el estilo de
vida vencedor es el de la semilla, el del amor humilde. No hay otro camino
para vencer el mal y dar esperanza al mundo”, aseguró Francisco.
El
Obispo de Roma proclamó a Jesús como el grano que da vida. “Él es ese
grano que ha caído en la tierra desde el cielo y ha transformado el miedo, el
pecado y la muerte, en alegría, perdón y resurrección”.
Podría
parecer la lógica del perdedor. “Parecería así, porque quien
ama, pierde poder; quien dona se priva de algo. El amor es donar”, insistió.
La
lógica del mundo ser es obtener, comprar, tener. “Lo vemos también en nosotros:
el deseo de poseer “empuja siempre a querer algo más: he obtenido una cosa
para mí y enseguida quiero otra más grande, y así sucesivamente, y no estoy
satisfecho”.
El
Pontífice explicó que quien ama sólo sus intereses y se enardece de sí
mismo pierde en la vida. “Es una sed muy fea esa, cuando más tienes y más
quieres. Quien ama la propia vida la perderá’ (Juan 12, 25)”.
Jesús de ‘aparente’
vencedor en el Domingo de Palmas a la Cruz
De
esta manera es paradójico la aclamación de la muchedumbre a Jesús que pasó del
¡hosanna! en el Domingo de Ramos al ¡crucificarle! del viernes de la pasión.
“Cierto,
este amor pasa a través de la cruz, el sacrificio, como a Jesús. La cruz es el
pasaje obligatorio, pero no es la meta: la meta es la alegría, como nos
muestra la Pascua“, dijo Francisco.
“Nosotros…creemos
que del Crucificado renace nuestra esperanza por la fuerza de su amor”,
explicó.
¿Cómo es vivir el estilo
de vida vencedor?
“Quien
en cambio acepta, es disponible y sirve, vive a
la manera de Dios: entonces es un vencedor; salva así mismo y los
otros; deviene una semilla de esperanza para el mundo”.
Francisco
admite que cuando ayudamos a los demás hay un desgaste, pero existe un cambio
esperanzador.
“Es
muy lindo ayudar a los demás. Servir a los demás, pero a lo mejor nos
cansaremos, eh!! La vida es así. Pero el corazón se llena de alegría y de
esperanza. Y este es el amor y la esperanza unidos; servir,
donarse”, añadió.
¿Cómo nace la esperanza?
“Si
alguien de ustedes me pregunta: ¿cómo nace la esperanza? De la cruz, mira la
cruz, mira el cristo crucificado y de ahí llegará la esperanza que no
desaparece, esa que dura hasta la vida eterna. Y esta esperanza germina
precisamente por la fuerza del amor”, aseguró.
¿Qué podemos aprender de
las madres?
En
otro momento, instó a “donar la vida, no poseerla y esto es lo que
hacen las madres, generan otra vida, sufren, pero después son alegres, felices
porque han generado otra vida, esto da alegría”.
Así,
citó la imagen que Jesús propone a sus discípulos durante la
Ultima Cena. “La mujer se siente afligida cuando está para dar a luz,
porque le llega la hora del dolor. Pero después que ha nacido la criatura,
se olvida de las angustias por su alegría tan grande; piensen: ¡un ser humano
ha venido al mundo!” (Juan 16, 21).
El amor es el motor
El
amor es el motor que hace avanzar nuestra esperanza. “Cada uno de
nosotros puede preguntarse: ¿Amo? ¿Aprendo todos los días a amar cada vez
más?”, cuestionó.
El
papa Francisco al exponer la Semana Santa como “días de amor”, exhortó a
“entrar en el misterio de Jesús”.
“Yo
quisiera que hicieran una tarea en la casa. Mirarlo y decirle:
Contigo nada está perdido. Contigo puedo siempre esperar. Tu eres mi esperanza”.
“¡Tu
eres mi esperanza, tu eres mi esperanza!”, repitió la muchedumbre reunida
animada por el Pontífice. La audiencia general concluyó con el canto del
Padre Nuestro y la bendición apostólica.
Ary Waldir Ramos
Díaz
Fuente:
Aleteia
