Como el buen ladrón
Hola,
buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Me
estoy leyendo un libro esta Cuaresma sobre el Buen Ladrón. Es precioso cómo va
haciendo una descripción de este gran santo canonizado por el mismo Cristo...
pero especialmente me ha llegado un comentario de san Juan Crisóstomo, que
dice: "Con una simple palabra, con un solo acto de fe, corre antes que los
apóstoles hacia el Paraíso para dar a entender que no son las buenas obras las
que le han valido este favor, sino que ha sido el amor del Señor hacia el
hombre quien lo ha hecho todo. ¡Y ved con qué rapidez!"
Con
qué buena intención nos ponemos una lista de propósitos antes de empezar la
Cuaresma: pensamos en todo lo que vamos a ayunar, de todo lo que nos vamos a
privar, todas las obras de caridad que vamos a hacer... puede que a ti también
te haya pasado. Y luego llegamos a este punto de la Cuaresma frustrados, porque
no llegamos al listón que nosotros mismos nos hemos puesto. Y nos desanimamos
porque no somos capaces...
El
buen ladrón fue un bandido al que estaban crucificando por sus delitos; no era
especialmente una persona que hiciese muchas obras buenas y, en cambio, el
Señor le regala el Cielo, le regala lo más grande que puede existir: contemplar
su rostro eternamente. Esto me ha hecho plantearme cómo vivir la Cuaresma: si
pensar sólo en hacer un montón de sacrificios, penitencia dese mí... o si dejar
que Cristo, poco a poco, me vaya poniendo la certeza en el corazón, recorriendo
el camino de su pasión, de su amor infinito por mí.
Él
cuenta con que no somos capaces: que no somos capaces de cumplir unas normas,
de serle fieles... por eso murió en la Cruz, para devolvernos la alegría de la
salvación y decirnos que no son nuestras buenas obras las que nos salvan, sino
que se nos ha dado un regalo del Cielo. ¿Lo abrirás o te quedarás mirando el
envoltorio?
Hoy
el reto es que vayas a una iglesia y, enfrente del Sagrario, le pidas
experimentar lo que el Buen Ladrón experimentó en la cruz. ¡Abre ese regalo! El
Señor no le dio ninguna "chapa", no le echó la bronca, simplemente le
amó y le dio esperanza: la esperanza en la vida eterna. ¡Deja que Cristo te
hable y te responda como a él: "Hoy estarás conmigo en el paraíso"!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
